Triste es tu lánguida mirada,
el otoño te observó.
Una cálida caricia,
que una hoja te ofreció.
Sus palabras eran mudas,
tus lágrimas dulces secó.
Sobre un bello y frío verde,
su cuerpo inerte vivió.
Triste es tu lánguida mirada,
marrón claro su color.
Sus formas la hicieron hoja,
tumbada te inundó de amor.
La observabas con recelo,
desde el suelo te miró.
Bella hoja silenciosa,
susurró, a ti te amo yo.
Triste es tu lánguida mirada,
mirada que una hoja cambió.
Incrustando en tus pupilas,
la pasión de su color.