El cine gore, ¿arte o perversión?

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El cine gore es una rama cinematográfica que tiene como fin crear en el espectador una reacción de repulsión mostrando escenas de matanzas sangrientas. Recrea la representación del sufrimiento y de la muerte combinada con mutilaciones, desmembramientos y demás actos sádicos con respecto al cuerpo humano mediante el uso de efectos especiales. También se le llama splatter (en inglés «salpicar») o splatstick si contiene elementos humorísticos.

Este tipo de cine viene de la mano del Gran Gignol francés, en el cual se representaban escenas de crímenes y venganzas. Pero su verdadera aparición se remonta a la década de los años cincuenta. Durante la primera mitad del siglo XX, el cine había optado por una tendencia más romántica y un suspense con pocos efectos especiales; pero tras la Segunda Guerra Mundial y la aparición de noticias sensacionalistas en la prensa y televisión sobre este conflicto y sobre asesinos en serie como Ed Gein, los valores estéticos que buscaban los espectadores cambiaron debido al morbo que esto les provocaba.

El pionero de este estilo fue el recientemente fallecido Herschell Gordon Lewis, director de películas como Blood Feast (1963) o 200 maniacs (1964), junto con George A. Romero y su obra La noche de los muertos vivientes (1968).

El italiano Darío Argento, con su película El gato de las nueve colas (1970) dio paso al subgénero del giallo, la versión italiana del gore, del que posteriormente surgieron grandes clásicos de este estilo como Holocausto caníbal (1979) de Ruggero Deodato.

En la historia del gore destacaron obras como La matanza de Texas de Tobe Hooper en 1974, ¡Está viva! de Larry Cohen en el mismo año, El vengador tóxico (1985) de Michael Hertz y Samuel Weil, y especialmente, Pesadilla en Elm Street de Wes Craven en 1984. Ya en los años noventa, con obras como Braindead (1992) de Peter Jackson, comenzó el declive de este género debido al desgaste de la temática, por lo que las películas comenzaron a ser más comerciales y menos violentas, como es el caso de Scream de Wes Craven en 1996.

En la actualidad existe una gran dificultad a la hora de clasificar o una película como gore, o simplemente violenta, debido a la comercialización de sus procedimientos y a su adaptación a los gustos del público. Destacan sagas como Saw, de James Wan (estrenada en el año 2004), Hostel de Eli Roth en 2005 o El ciempiés humano de Tom Six en 2009. También películas como A Serbian film de Srdejan Spasojevic en 2010 o Martyrs de Pascal Laugier, han traído consigo una larga lista de críticas, que han causado incluso, que en muchos países esté prohibida su proyección.

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