Entrevista al artista e interiorista Felipe Piñuela

- en Cultura
331
Felipe Piñuela

“Yo soy muy vago, hago lo que me da la gana y me pagan por ello”

Felipe Piñuela nace en Salamanca en 1969, después de un paso difícil por EGB y COU entra a estudiar en la Escuela de  Artes y Oficios, dónde  destaca y empieza una carrera profesional dedicada al interiorismo, la fotografía, el diseño gráfico, la ilustración y el Arte Urbano. Se encuentra muy vinculado al Barrio del Oeste donde están situadas varias de sus instalaciones   (“Los Lapiceros”, “La cabina iluminada”, “La Vacuna del Oeste”…).

¿Cómo empieza tu vinculación al Barrio del Oeste?

Lo mío es una larga historia: Yo nací en el Barrio del Oeste, allí siempre ha habido mucho movimiento, mucho activismo en general. Todo surge porque no había agua en ciertos pisos y las calles no estaban asfaltadas. Yo lo viví en mis carnes,  vivía con mis padres en un piso donde teníamos que poner la lavadora por la noche porque no había agua,  y llegar a casa sin barro hasta las orejas era imposible. Y recuerdo a mis padres protestar por la situación. Mi primera experiencia en ZOES (Asociación de vecinos del Barrio del Oeste) fue con 13 años; Me formé como animador sociocultural y estuve colaborando con ellos. Luego me desvinculé y hace 5 o 6 años retomé el contacto y me ofrecí voluntario para hacer el diseño de los carteles y ese tipo de cosas.

¿Qué resulta de esta colaboración con ZOES?

Es una relación muy gratificante, lo que se ve es  la Galería Urbana, pero lo que se hace desde ZOES es impresionante, eso es lo de menos, eso es lo visible. Digamos que eso es la punta del iceberg, pero lo que hay por debajo es muchísimo más importante: ayudar a gente que no tiene recursos, echar una mano a esos mayores que viven solos… Es posiblemente la asociación vecinal más activa de toda España.

En el Barrio del Oeste tienes varias obras ¿Podrías hablarnos un poco de ellas?

Tengo una cabina con una ilustración. Ésta se hace en pequeño y se pasa a un vinilo. La intención es adecentar la cabina, se llama el iluminado y se usa el símbolo del lapicero como la creación, es el símbolo de la creatividad en cualquier sentido, para el físico, para el matemático, para el escritor, para el ilustrador. Es la primera herramienta que tenemos para llevar nuestras ideas al papel en cualquier disciplina científica, artística. Es el símbolo de la creatividad, de la imaginación, de la ciencia, pero bueno, luego ya que cada uno lo vea y piense lo que le parezca oportuno.

Cabina de teléfono
Cabina de teléfono

¿De todos tus trabajos de cuál te sientes más orgulloso?

Del último, siempre del último, que en este caso ha sido “La vacuna del Oeste”.  Mucha  gente pone a este tipo de acciones nombres como performance, pero a mí me gusta llamarlo mis bobadas. Hay que hacer algo, por lo menos para sacarle una sonrisa a la gente. Mi idea era en un principio conseguir una jeringuilla de muy buen tamaño, ponerle dos tirantes y sacarla a la calle como si fuera una mochila, pero no encontré el tamaño adecuado. Entonces pensé,  tendré que hacer una más grande, pensamos la idea de ponerla en una pared y la estupidez soberana de salir con ella a hombros por la calle, primero por el barrio y luego ya por el centro para que lo viera la gente y luego ya, ese mismo día la colgamos  en una pared allí permanece.

La vacuna del Oeste
La vacuna del Oeste

¿Y qué reacciones se produjeron?

La gente se reía bastante, hubo mucho cachondeo, decían  sus gracias, pero la mayoría eran improperios a los políticos, me sugerían por dónde se la podían meter.

¿Cómo te definirías tú profesionalmente?

Bueno, eso tendrían que decirlo los demás. Yo hago ilustraciones, hago fotografía, hago diseño gráfico, en su momento hice escultura, aunque luego lo dejé por la pasta, no es tan sencillo… Pero lo que me da de comer es el interiorismo, me dedico a hacer, bares, restaurantes, cafeterías, discotecas y eso es lo que me permite por otro lado dedicar tiempo a las otras facetas; En realidad hago lo que me da la gana.

¿En el campo de la Fotografía qué destacarías?

En Granada hice un trabajo muy bonito, estuve varios años por allí, mi pareja era actriz, entonces podía entrar a todos los camerinos, los ensayos. Fue una gozada. Tengo un libro publicado por una editorial independiente. He hecho muchas exposiciones de fotografía, pero eso no da dinero. La tengo ahora mismo un poquito olvidada. No me gusta mucho hacer fotografía en color porque muestra lo que ves y digo si esto ya lo he visto yo,  y en blanco y negro como que me abstraigo un poquito de todo eso y me centro en la acción que estoy fotografiando. No es porque me  guste más o menos, es porque como veo en color, cuando veo una foto por muy bien que me haya salido la foto, aunque hay que distinguir entre foto buena y foto bonita, no me llama tanto la atención, prefiero el blanco y negro. De hecho yo disparo en blanco y negro, que debería estar prohibido, porque recoge menos calidad. Pero así, sí veo exactamente lo que estoy haciendo. Veo qué  tonos de grises me quedan. Veo exactamente lo que estoy haciendo, sin embargo en color te lo puedes imaginar, pero no ves exactamente cómo te va a quedar la foto.

¿Y en este momento qué estás haciendo?

Estoy un poco más metido con el interiorismo, que es el trabajo, y con ilustrar, que ilustro para mí, porque tengo una herramienta nueva de trabajo, un ordenador táctil, y estoy experimentando mucho, pero no quiere decir que me dedique a ello.

¿No has hecho nada en el ámbito de la pintura?

La pintura me aburre, se me daba bien, pero me aburre soberanamente, porque tengo que verlo todo en el momento, y el tipo de pintura que yo hacía requería cierto tiempo de espera y no tengo paciencia. Hay cosas que varían un poco, no es lo mismo la composición fotográfica que la de la pintura, pero son casi iguales, la diferencia es mínima.  Los colores son los mismos para fotografía que para pintura, al final viene a ser todo igual.

¿Qué faceta te resulta más gratificante?

En realidad la fotografía y la ilustración, porque el interiorismo tiene una parte artística, pero tiene una parte muy comercial porque al fin y al cabo, por muy bonita que hayas hecho una cosa, si no vende, algo has hecho mal.

Y las instalaciones ¿De dónde surgen?

Nunca pensé en hacer nada en la calle, yo lo veía y decía bueno, vale está bien, pero fue a raíz de mi segunda época en ZOES metido en la Galería Urbana donde pensé pues yo podría hacer esto. Lo que no me gusta es el muralismo porque lo hace todo el mundo y no lo considero arte urbano, es arte en la calle, igual de válido, pero no es  lo mismo.

¿Cuál es tu concepto de Arte Urbano?

El arte urbano es arte hecho para la calle y a ser posible para un sitio en concreto y en un momento determinado. Para mí es distinto el Arte Urbano del arte en la calle. Hay muchos movimientos con nombres ingleses, pero yo me mantengo al margen.

Un mural por muy maravilloso que sea, puede estar dentro de un bar, puede estar en tu casa, puede estar en la mía. A lo mejor no habla del momento, y  desde el punto de vista del volumen, de la luz, a lo mejor no aporta nada. Es  igual de válido que el arte urbano, pero es arte en la calle, son cosas distintas.

La  gente que se dedica a este tipo de cosas, sobre todo al muralismo, se centra en una cosa muy determinada, lo explotan mucho, y cuando les llaman quieren eso mismo. El que pinta árboles, ya va a pintarlos toda la vida. Van a llamarlo para que pinte árboles.  Yo no entiendo que aquí me pinten un árbol y en un barrio obrero me pinten lo mismo.

¿Cómo te ha afectado la pandemia profesionalmente?

Los primeros meses fue terrible. Estaba trabajando en Cáceres en un bar para conciertos y cuando llegó el virus se paró todo.

¿Crees que cuando todo esto acabe volveremos a la normalidad?

De cabeza, en cuanto esto se pase la gente va a volver a salir. No tengo ninguna duda, somos de esta manera, somos así. Cuando estemos todos vacunados,  la gente se tirará a la calle. Si es que es lo que nos da la vida. Y si resulta que somos uno de los países con más esperanza de vida ¿Por qué vamos a tener que cambiar nuestras costumbres por costumbres europeas, si ellos se mueren antes y con peor salud. No tiene ningún sentido. Entonces seguiremos saliendo y nos iremos a los bares.

¿Cómo te definirías?

Yo soy un tío muy vago y pretendo trabajar lo menos que pueda, dentro de los límites que me permitan comer, pagar el piso… Pero yo con mi trabajo disfruto como un enano, en cuanto me sale un proyecto tengo la necesidad de ir a casa y empezar con ello. Para mí es un juego y lo que es más importante me pagan. Es muy gratificante ver cómo se desarrolla el proyecto desde cero y cómo va evolucionando hasta que se termina.

¿Cómo ves el panorama artístico aquí en Salamanca?

Lo ignoro  absolutamente, no tengo ningún contacto con nadie. No soporto el círculo artístico de esta ciudad. Hace ya muchos años que me desconecté porque es un ambiente enfermizo. Supongo que lo ha sido siempre, lo es ahora y lo seguirá siendo, pero no sólo aquí, en el planeta. Todos los que nos dedicamos a esto somos todos unos egocéntricos, las cosas como son: igual que soy vago, soy egocéntrico y lo son los demás. Entonces aquí cada uno va a lo suyo, es la guerra. De frente son todo muy buenas palabras y cuando te das la vuelta hay puñaladas.

Tú has colaborado con el FÁCYL,  ¿no es así?

Bueno yo he colaborado con ZOES y ellos colaboraban con el FACYL,  de ahí surge la idea de los lapiceros. Los primeros lapiceros son un trabajo para el FACYL. Luego también he colaborado con el Festival de las Artes de Castilla y León porque yo he sido el encargado de “La Salchichería” en el Barrio del Oeste. Lo decoré yo y el primer año lo llevé yo, y organicé, las fiestas, los eventos, las presentaciones de publicaciones, la publicidad… y al final le dije al dueño: Hasta aquí hemos llegado, no puedo más con todo esto. Era una locura. Y la salchichería también colaboró con el FACYL y allí se me ocurrió la idea del Festival de Música de hueco de ascensor. En el local había un hueco, que dejamos al hacer la obra porque el Ayuntamiento nos exigía poner un ascensor y luego dijo que no, que no hacía falta, y nos quedó el hueco. Entonces en todos los pisos había un  hueco en el suelo desde el que tú veías el edificio entero desde arriba y desde abajo y pusimos una barandilla en los diferentes pisos.

De vez en cuando hacía exposiciones en todo el hueco de arriba abajo, en todas las paredes. Y entonces me inventé el Festival de Música de Hueco de ascensor, que no es un estilo de música, es un grupo metido en un espacio de 1,60 x 1,40. Cuantos más eran en el grupo más divertido era y funcionó muy bien: salimos en prensa, en televisión… El primer   año fue brutal.

Los lápices del Barrio del Oeste
Los lápices del Barrio del Oeste

Proyectos a corto plazo…

De interiorismo sí, pero de ilustración, de fotografía, no porque esas son cosas que básicamente hago para mí. La fotografía requiere movimiento, ya lo dijo Robert Capa:” si tus fotos no son suficientemente buenas, es que no estás suficientemente cerca “ y yo eso lo llevo a rajatabla, llevo un gran angular con la cámara de fotos siempre, y tengo que estar encima de la acción, y tal y como está el tema no se puede.

Entonces digamos que hay una faceta que te da de comer y las otras las haces porque realmente te gusta hacerlas…

Es cuestión de ser más o menos vago. No es trabajo lo que hago yo. Es un hobby por el que me pagan. Si insistes en no trabajar tendrás que vivir de lo que te gusta hacer.

¿Qué opinas de las consecuencias  de la pandemia?

Está muriendo gente todos los días, estamos camino de los 200 otra ve; Es terrible. Si lo contáramos por autobuses, que es lo que teníamos que hacer, porque cada vez que hay un accidente de autobús sale en los telediarios, ahora ya sólo dicen se han muerto 200, que son cuatro autobuses de gente. Ya no nos dan noticias de la gente muerta, nos dan una cifra nada más. Hemos llegado a un punto que nos da igual que nos digan 100 que 1200.

Un sueño que tienes por realizar…

Coger la moto e irme por ahí, que no me haga falta el dinero, tener lo justo para mantenerme, para gasolina, pagar el piso… sin tener que trabajar, pero no quiero ser rico. Yo además no necesito mucho dinero para vivir.

4.3 4 votos
Valoración
Subscríbete
Notifícame sobre
0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios