Entrevista al pintor salmantino Jesús Talón

- en Cultura
Jesus talon

Hoy entrevistamos al pintor salmantino Jesús Talón.

¿Qué vínculo tienes con Salamanca?

Yo nací en Salamanca. Pasé mi niñez y mi juventud allí, hasta los 23 años más o menos. Empecé en la Escuela de Bellas Artes de San Eloy con trece años y allí estuve durante cinco años. 

¿Siempre tuviste claro que querías dedicarte al arte?

Sí, siempre, porque yo creo que uno nace con al arte, como con muchas más cosas en la vida. La intuición a la hora de pintar te sale, como algo innato, eso no se aprende. Se aprende la técnica, pero el poner el alma a las cosas es un don con el que naces. Como me dice mi formador y guía, Golucho, que es un pintor actual español: «los fantasmas que sentimos dentro hay que dejarlos salir». 

¿Qué temáticas sueles tratar en tus obras?

Sobre todo me gusta mucho la figuración, pero es una figuración psicológica, es decir, me gusta transmitir la parte psicológica de las personas. Si una persona está sonriente, al final eso es un filtro; si está triste, también es un filtro. Esa parte neutra de una persona en un estado, digamos, de relajación, tal y como es ella, es lo que más me intriga y donde más me gusta meterme. Pretendo representar a la persona en su estado puro, sin lo que la sociedad impone. 

Siguiendo con la temática, también me gustan más cosas. Al final es la obra la que me busca a mí.

¿Cómo definirías tu estilo?

Yo soy partidario de que no tengo un estilo concreto, porque para mí, en cada época te vas encontrando tú con tu obra. Parece que si tienes un estilo, estás obligado a moverte únicamente dentro de él; no es así. Al final no hay un estilo concreto pero si yo tuviese que decir alguno, diría que es como un impresionismo contemporáneo. 

¿Qué es lo que más te inspira a la hora de crear?

Una obra la empiezas pero no sabes en qué momento se va a acabar. Últimamente, llevo tres meses que obra que hago, obra que rompo, porque sé que esa obra no va a llegar a mi fin. El momento de inspiración me encuentra a mí y es el que yo intento agarrar. 

¿Consideras que tienes influencias de otros artistas?

Yo soy de los que piensa que todos los pintores, desde Da Vinci o Velázquez, han tenido sus referentes. Todos tenemos los nuestros: Velázquez, Goya, Lucien Freud o Van Gogh, para mí son artistas cuyas pinturas transmiten mucho. El objetivo de la pintura es que consiga transmitir al observador, porque hoy en día Internet se está cargando el arte y al final si una obra no transmite, es una simple copia que no tiene vida. 

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

El proceso de antes. Meterme en mi mazmorra, que es el lugar que a mí me atrapa. Al final me tiro allí trece o catorce horas empezando a crear la obra. Todo el transcurso de quitar, poner, construir, destruir… al final es lo mejor. Ese vínculo que tiene el pintor con la obra es muy fuerte. Tú puedes estar en silencio con la obra, uno, dos o cinco años, y hasta que la obra no sale de tu estudio, no se rompe ese vínculo entre tú y ella.

¿Y lo que menos?

Todo lo paralelo que existe en el mundo del arte. Vivimos en una sociedad que cada vez es más mediática y económica. Si no tienes un empujón para salir adelante, no existes. 

¿Cuál es tu obra o proyecto del que más te enorgulleces?

En concreto de todas y de ninguna. Siempre la obra gusta en algún momento y lo peor para mí es saber cuándo parar. Cuando tú sabes parar la pintura es porque es buena, pero si dejas pasar un tiempo, siempre va a estar viva y siempre va a cambiar algo. 

¿Alguna exposición actual o próxima que debamos visitar?

Ninguna. Soy anti exposiciones. Cuando saco mi obra suele ser cuando me presento a algún certamen, y si lo hago, es porque ese dinero lo puedo invertir en más pintura. Sí que me gustaría hacer algo en un futuro próximo, quizás cuando tenga un buen número de obras con las que esté contento. De momento no tengo prisa. 

¿Qué consejo le darías a alguien que se esté iniciando en este mundo?

Yo le diría que apagase Internet, que sea él mismo, que no haga caso a nadie, que se vaya a una isla desierta y que pinte como si no hubiera nadie más en el mundo. Como si nadie le fuese a criticar, porque al final la sociedad te condiciona y por eso, pintar es complicado. 

 

0 0 votos
Valoración
Subscríbete
Notifícame sobre

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios