Diamonds are forever. RU, 1971 (114 minutos). Director: Guy Hamilton. Intérpretes: Sean Connery, Jill St. John, Charles Gray.
Después de algunos años separado del personaje que más fama le dio, Sean Connery se reen-contró con James Bond en esta espectacular cinta de acción. Un derroche tan simpático como libre de prejuicios. El ingenioso estilo de esta película sentará las bases para muchos de los si-guientes episodios interpretados por Roger Moore. En este filme Hamilton se enfoca más en el humor y deja a un lado la psicología del personaje de Fleming, a excepción del misterioso pró-logo, en el que James Bond acecha a varios personajes en busca de venganza. La película man-tiene un ritmo ágil, lúdico y entretenido, exaltando a Connery como el Bond original, y conte-niendo momentos dignos de mención, como las andanzas de Mr. Wint y Mr. Kidd, el encuentro de Bond con Blofeld y su clon, la visita a la funeraria de Morton Slumber, la lucha cuerpo a cuerpo con Peter Franks en el elevador, la presentación de Bambi y Thumper, el ya mencionado prologo, y la explosiva y jocosa escena de clausura a bordo del Queen Mary. Chicas guapas, como de costumbre, armas de ensueño y todo tipo de escenas espectaculares para la siempre vi-brante entrega del inmortal 007.
Sir Donald Munger, presidente del Sindicato Internacional del Diamante, da la voz de alarma al constatar que a lo largo de dos años ha ido desapareciendo del mercado mundial una gran can-tidad de diamantes. James Bond, suplantando la identidad de un famoso traficante, inicia las investigaciones. El agente secreto logra entrar en contacto con Burt Saxby, director de un ca-sino por cuenta de Willard Whyte, un misterioso millonario de quien se sospecha que se propone desestabilizar el mercado diamantífero. Bond descubre que, entre otros negocios, Whyte finan-cia un centro de investigaciones espaciales, tras el que está Blofeld, quien, con los diamantes que ha ido atesorando, ha construido un gigantesco y amenazador rayo láser que ha puesto en órbita alrededor de la Tierra. Usa los diamantes para intensificar su energía consiguiendo que las cabezas nucleares, los cohetes y los submarinos se autodetonen espontáneamente. La intención de Blofeld es vender en subasta su nuevo invento, dejando al mundo en manos del mejor pos-tor.