A view to a kill. EE UU, 1985 (127 m.). Director: John Glenn. Intérpretes: Roger Moore, Chris-topher Walken, Grace Jones, Patrick Macnee.
Algunos aficionados desprecian un tanto las películas del agente 007 interpretadas por Roger Moore. Cierto es que Sean Connery y Pierce Broman son mejores actores y más carismáticos, pero Moore supo aportar al personaje cierto grado de ironía. Por desgracia, Panorama para matar, última entrega en la que participó el actor, es ya una mera repetición de clichés ajados y vetustos en la que todo resulta de lo más previsible. Incluso las secuencias espectaculares suenan a vistas. Así, lo mejor recae en la presencia de Grace Jones, que compone una mala ambigua e inquietante. Entretenimiento asegurado. Poco más.
Un chip interceptado a los soviéticos resulta ser idéntico al prototipo británico capaz de soportar las radiaciones electromagnéticas de una explosión nuclear. Bond tendrá que enfrentarse a dos peligrosísimos criminales y asesinos: el superinteligente Max Zorin (Christopher Walken), y su malvada acompañante May-Day (Grace Jones). Zorin, un experimento genético nazi, es un mis-terioso empresario y aparente espía de la KGB de quien los británicos sospechan que ha filtrado información a los rusos. Zorin amenaza con dominar el mundo por medio de sus revolucionarios microchips y acaparar todo el mercado informático. Para ello, aliado a poderosas empresas de tecnología punta, su objetivo es destruir la falla de San Andrés, provocando un terremoto de irreversibles consecuencias volando Silicon Valey. En efecto, cuando James Bond es enviado a investigar, descubre que Zorin está almacenando microchips y, clandestinamente, perforando cerca de la falla de San Andrés.