PELÍCULA: Adiós, muchachos

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Au revoir les enfants. Francia-Alemania-Italia, 1987 (100 m.). Director: Louis Malle. Inté-rpretes: Gaspard Manesse, Raphael Feito, Francie Raceite, Philippe Morir-Genoud.

El maestro Louis Malle (Atlantic City y Herida), basándose en experiencias de su infancia como alumno de un internado católico en las cercanías de Fontainebleau, viaja a la Francia ocupada por los nazis en la II Guerra Mundial y firma esta bonita película, nada partidista y que refleja una historia sincera y muy emotiva. Louis Malle demuestra, una vez más, la diferencia entre sensibilidad y sensiblería: esta obra maestra posee la primera a raudales sin acercarse siquiera a rozar la segunda. Y traslada su cámara a los pasillos y las aulas de un colegio en el que surgirá una entrañable historia de amistad entre dos colegiales que sufren las injusticias de una guerra que les ha quitado lo mejor de sus vidas. Uno de ellos es judío. La tragedia late sin pausa, sorda, asfixiante, en las entrañas de esta película admirable, mientras la mirada de Malle, sin aspavien-tos, sin alardes, pasea al espectador por una ciudad fantasma y por los momentos cotidianos, pero por completo cruciales, de un obligado adiós a la niñez. Louis Malle atrapa con su cámara la vida cotidiana del colegio: las clases, los momentos de recreo, las bromas infantiles, su curio-sidad por el sexo, las ceremonias religiosas en la capilla… Traza un bellísimo retrato no sólo de la adolescencia, sino también de conceptos tales como la fidelidad o la traición, un sentido y boni-to homenaje a la inocencia juvenil, a la tolerancia y a la amistad verdadera, así como una con-tundente denuncia de la injusticia que es capaz de perpetrar el ser humano. “Sutil, hermosa, compleja, dura, tierna y honesta” (Carlos Boyero). Ganadora del premio León de Oro del Festi-val Internacional de Cine de Venecia (1987) y varios premios más. Una obra maestra imprescin-dible.
Invierno de 1943. Durante la ocupación alemana de Francia, en un internado católico para chi-cos, Julian y Jean comparten pupitre. Julián, un muchacho de trece años, queda impresionado por la personalidad de Jean, un nuevo compañero que ingresa en el colegio después de iniciado el curso. La curiosidad de Julian por Jean va en aumento, y, chico de mente despierta, aunque sin experiencia de la vida, poco a poco averigua qué hay diferente en “el nuevo”: el chico es ju-dío, por lo que deberá cambiar de identidad para despistar a las autoridades…