The Changeling. Canadá, 1980 (109 m.). Director: Peter Medak. Intérpretes: George C. Scott, Trish Van Devere, Melvyn Douglas, John Colicos, Jean Marsh, Barry Morse.
El terror más seco y menos visceral. Copiando esquemas del cine clásico, al estilo de películas como Yo anduve con un zombie (J. Tourneur, 1943), Al final de la escalera demuestra mil veces lo efectivo que es aterrorizar con una sutil sugestión antes que mostrar un baño de sangre. Su terror profundo y visceral no radica en los planos de sangre a raudales, sino en la atmósfera, en las sombras y el silencio, en las notas de una canción de cuna, en los susurros, en el tempo soste-nido de un suspense y una inquietud que no conceden tregua y, sobre todo, en un espectro que clama venganza desde el cuarto secreto del ático de una casa victoriana, bellísima e inquietante, digna heredera de la espeluznante Hill House que nos mostrara Robert Wise (The Haunting, 1963). Una historia elaboradísima, coherente…alternancia entre momentos de tensión, drama, calma… Sencilla y extrañamente siniestra, una mezcla a la que no estamos acostumbrados y muy efectiva. Un ejemplo: una de las escenas más terroríficas y recordadas del cine de terror es la de la pelotita roja y blanca que cae, peldaño a peldaño, por una escalera hasta detenerse, brillante por el agua, delante de un aterrado George C. Scott.
Una noche, el compositor John Russell se despierta bañado en sudor como consecuencia de una pesadilla y vuelve a oír el extraño ruido procedente de una de las habitaciones del piso de arri-ba. Desde la terrible muerte de su familia, John ha estado viviendo en esa casa solitaria a la que se trasladó con la esperanza de recuperar la paz interior, pero paz es algo que no ha hallado, pues en numerosas ocasiones ha creído ver el cadáver de un joven. Cuando empieza a creer que ha perdido el juicio, registra la casa y descubre una entrada secreta a un antiguo cuarto infantil ol-vidado desde hace mucho, donde encuentra una silla de ruedas y una caja de música. John sien-te que allí ha sucedido algo terrible e intenta establecer contacto a través de un médium. La si-niestra sesión de espiritismo revela que un espantoso crimen ha quedado sin vengar. Hasta aho-ra.