Mercury rising. EE UU, 1998 (107 m.). Director: Harold Becker. Intérpretes: Bruce Willis, Alec Baldwin, Miko Hughes.
Entretenida e increíble mezcla de Rain Man y Único Testigo. Un niño autista ha logrado desci-frar un código secreto que protege ciertas actividades de espionaje. Su vida, claro, está en peli-gro, pero el agente del FBI Bruce Willis, relegado a misiones de pura rutina, será el encargado de protegerlo. De este modo nace un thriller relativamente modesto, que juega sus bazas con habilidad pese al anodino trabajo tras la cámara del impersonal Harold Becker. Convencional entrega de acción rodada como vehículo de lucimiento de un Bruce Willis que vuelve a enfun-darse por enésima vez el traje de héroe por obligación. Al rojo vivo es un thriller que se ve con agrado y que destaca por su modestia, en especial en estos tiempos de cámaras en perpetua agi-tación.
Art Jeffries (Bruce Willis) es un agente del FBI con problemas de respeto a sus superiores. A causa de ello le han destinado a la escucha de pinchazos telefónicos, hasta que un día le asignan la investigación del caso de un chico desaparecido, Simon, cuyos padres han sido asesinados. Consigue dar con él. Resulta que Simon es un niño autista de 9 años con una prodigiosa capaci-dad para desvelar códigos supuestamente indescifrables del gobierno: lee Mercury, el código cifrado más avanzado, con la misma facilidad que los otros chicos leen su propio idioma. Esta habilidad hace que este código secreto de millones de dólares sea vulnerable, sobre todo si lle-gara a oídos de los enemigos de Estados Unidos, que no tardarían en capturar a Simón. Para proteger a Simon, Jeffries deberá enfrentarse a despiadados agentes federales. El jefe del pro-grama, Nick Kudrow (Alec Baldwin), ordena la eliminación de «la amenaza a la seguridad», pe-ro Kudrow no cuenta con la intervención de Jeffries. Con los asesinos a su zaga, Jeffries en se-guida se da cuenta de que no puede confiar en nadie. Cuando apenas queda tiempo, descubre que la única esperanza de sobrevivir es emplear la habilidad de Simon para que se haga justicia con sus adversarios.