España, 1979 (110 m.). Director: Iván Zulueta. Intérpretes: E. Poncela, Will More, C. Roth.
La pasión en estado puro. La historia de un director de cine de terror literalmente vampirizado por su cámara súper 8 da pie a uno de los más sorprendentes, salvajes y viscerales despliegues que han visto las pantallas. Es Arrebato un instante oscuro del pesimismo. En una historia fie-ramente autodestructiva, el propio cine, el suicidio, las drogas, la obsesión y la búsqueda de la identidad se mezclan en una obra de turbia lucidez tan arrebatadora como sencillamente genial. Nadie ni nada saldrá indemne de la experiencia más arriesgada y extrema que ha visto el cine español. La pantalla se quiebra, se deshace en un relato alucinado, inestable, vertiginoso y, pese a ello, sin fisuras. Fábula sin moraleja. El único largo de Iván Zulueta aportó un caudal de nue-vas imágenes, de planteamientos inconformistas, de soluciones arriesgadas. Es cine intrincado, insondable en algún punto de su torcido y tumultuoso recorrido. Y es, sobre todo, cine en carne viva, turbador, doloroso y elevado. Pronto, la cinta de Zulueta pasó a encabezar todas las listas de cine maldito, de culto… Más sencillo: imprescindible.
José Sirgado, director de cine de treinta y pocos años ha terminado su segunda película y se siente profundamente insatisfecho. Tal vez sea que sus relaciones con el cine no tengan nada que ver con lo que él había imaginado. Tal vez la heroína ha dejado una huella más profunda de lo previsto. Tal vez su ruptura con Ana -protagonistas de su primera película-, ocurrida inmedia-tamente antes del rodaje que acaba de finalizar, sea un boomerang. Sin duda lo es. Al volver a casa, ambas -Ana y heroína- le aguardan como si nada hubiera ocurrido. José, francamente alte-rado, no tarda en caer en la tentación. Un misterioso paquete parece acudir en su ayuda. Lo en-vía Pedro, un adulto-infante al que José apenas prestó atención en su día, pero que ahora resurge como la única respuesta posible al angustioso SOS de José. La extraña trayectoria vital de Pe-dro, reflejada en la película y la grabación que integra el paquete, arrastrarán a José a un punto límite. Ana, el sexo, el cine, las drogas, quedarán atrás en este arriesgado salto al vacío, para el que José tal vez no esté debidamente preparado.