Murder by number. EE UU, 2002 (115 m.). Director: Barbet Schroeder. Intérpretes: Sandra Bullock, Ben Chapliri, Ryan Gosling, Michael Pitt, Agnes Bruckner.
El veterano Barbet Schroeder (La virgen de los sicarios y Medidas desesperadas) firma la auto-ría de este vibrante thriller protagonizado por Sandra Bullock, que se aparta aquí de sus habi-tuales registros para dar vida a una detective de homicidios. Junto con su nuevo compañero tendrá que ocuparse del asesinato de una chica cuyo cuerpo ha aparecido abandonado en el bosque de una pequeña localidad costera de California. Las pruebas conducen a un actor fortui-to, aunque ella tiene la corazonada de que hay algo más. Este thriller, rebautizado en España con un lastimoso título, indaga en la maldad de dos jóvenes que parecen salidos de La soga, de Hitchcock: asesinan a una víctima elegida al azar con el fin de probar que se puede conseguir el crimen perfecto. De este modo nace un morboso y macabro conflicto, agigantado por la poten-cia expresiva del autor, entre ambos asesinos y la agente que investiga el caso. Casi fallida, es un respetable pero poco inspirado thriller, inteligente y cuidadoso con sus detalles, pero defini-tivamente débil en su impacto. No es una película redonda, ni mucho menos. Pero sabe fijar el interés. La película es relativamente interesante, pero en algunos momentos se hace monótona. No hay moralina, y sí un pulso narrativo sostenido.
Una pareja de adolescentes –Richard (Ryan Gosling), el más popular de clase, y el tímido Justin (Michael Pitt)–, ambos de buena familia y con una mente fría y siniestra, intentan conseguir el crimen perfecto. Para demostrarlo asesinan a una joven con el único fin de demostrar que son lo suficientemente inteligentes como para salir impunes de cualquier situación. El cadáver aparece en una zanja de los bosques de la pequeña ciudad costera de San Benito en California. La de-tective Cassie Mayweather (Sandra Bullock), veterana detective de homicidios y especialista en escenarios de crímenes, es asignada al caso junto con su nuevo compañero Sam Kennedy (Ben Chaplin). Los dos detectives se abren camino a través de unos microscópicos indicios de prue-bas, que parecen indicar un acto de violencia fortuito, pero Cassie tiene la corazonada de que en este asesinato hay más de lo que parece a simple vista y de que en realidad todo ha sido planifi-cado. Además hay algo en este caso que le recuerda su doloroso pasado.