España-Méjico, 2002 (90 m.). Director: Antonio Urrutia. Intérpretes: Jesús Ochoa, Santiago Se-gura, Ivonne Montero, Gabriela Roel, Daniel Giménez Cacho, Rafael Inclán.
Este filme conjuga diversos géneros clásicos del cine como son la comedia, el thriller y el cine policíaco. “Suave, inteligente comedia negra mexicana” (M. Torreiro). Un nuevo asesino en serie eclipsa para siempre el trabajo de los clásicos Jack el Destripador, Hannibal Lecter y Charles Manson, que hacían de la tortura y el sufrimiento su razón de existir. Un asesino tan despiadado que ha refinado el arte de la muerte hasta límites escalofriantes. Un personaje que para matar a sus víctimas utiliza un arma definitiva: el megaorgasmo.
Algunas jóvenes prostitutas aparecen muertas con un extraña sonrisa en la cara y el dictamen del forense es claro: la causa de la muerte es un megaorgasmo. El comandante Martínez (Jesús Ochoa), un solitario comandante de policía, excelente y meticuloso profesional, se enfrenta a este caso, el más particular de su larga y experimentada carrera. Además, debe lidiar con los problemas sentimentales que le provoca su relación con una auténtica femme fatale, todo esto enmarcado en la ciudad más poblada y surrealista del mundo: México D.F. Martínez deberá aprenderlo todo sobre los secretos antropológicos del orgasmo y combinarlos con la más avan-zada medicina forense y su propia sexualidad. Una ardua tarea de investigación en la que el comandante se tiene que enfrentar a varias pistas falsas y conflictos burocráticos y que dará pa-so a un vuelco en su vida profesional y privada.