España, 1962 (90 minutos). Director: José María Forqué. Intérpretes: José Luis López Vázquez, Cassen, Gracita Morales, Manuel Alexandre, Alfredo Landa, Katia Loritz, Manuel Díaz Gonzá-lez, Agustín González, José Orjas, Lola Gaos, Rafaela Aparicio.
Ya ha cumplido 50 años de vida, pero Atraco a las tres aún es una de las mejores comedias del cine español. En pocas ocasiones se ha logrado tal perfección en la combinación de talentos, desde un guion que parodia los atracos perfectos, según el modelo de Rufufú (Mario Monicelli. 1958), e introduce una tierna e irónica mirada social, hasta un director en estado de gracia, en busca de encuadres tan precisos como ágiles, pasando, desde luego, por un reparto irrepetible. José María Forqué, el responsable de Amanecer en Puerta Oscura, se encarga esta vez de guiar los pasos a uno de los más soberbios, absurdos y desternillantes recitales de dulce torpeza. Los empleados de un banco deciden dar el golpe de su vida. Todo un clásico del cine español. Este es el mejor resumen que se puede hacer de esta maravillosa comedia, en la que se dieron cita, por un lado, la magnífica y ágil dirección de José María Forqué; por otro, un guión sin fisuras y lleno de calidad firmado por Vicente Coello y Pedro Masó, y por último, unos actores sencilla-mente inmensos. Un gran homenaje paródico a las películas de atracos perfectos. Los héroes de Atraco a las tres, unos oficinistas que maquinan un plan para hacerse con un dinero que creen merecerse, vivirán siempre en la memoria de los aficionados.
Los empleados de una oficina bancaria contemplan indignados como su director, al que apre-cian, es cesado y su más odiado compañero es nombrado en su lugar. Hartos de humillaciones y sueldos miserables, escuchan al cajero Galindo, un infeliz soñador, que les expone su idea para perpetrar un atraco en la propia sucursal donde trabajan todos ellos. En principio, estos no le creen, pero poco a poco Galindo les va convenciendo de la viabilidad del atraco, por lo que se disponen a cometerlo y de manera rudimentaria comienzan a planear el golpe, inspirándose en los gángsteres que han visto en las películas americanas.