PELÍCULA: Austin Powers 2: la espía que me achuchó

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Austin Powers: the spy who shagged me. EE UU, 1999 (91 minutos). Director: Jay Roach. In-térpretes: Mike Myers, Heather Graham, Elisabeth Hurley.

Tras el incomprensible éxito de la primera parte, el mismo equipo vuelve para realizar otra grose-ra parodia de James Bond, en la que el supuesto actor Mike Myers ataca de nuevo, ofrece más contorsiones faciales y despliega su mejor arma: el chiste fácil, casi inexistente, versión escato-lógica. Evidentemente existe una total ausencia de ingenio. El film consiste en un continuo dis-parate, con bromas y más bromas en torno al sexo. Es la apuesta de Mike Myers, el verdadero “creador” de la película, que escribe, produce y se reserva tres papeles: los de Austin Power, Doctor Maligno y Gordo Cabrón. Aquí todo es basto y ridículo (algunas escenas son desterni-llantemente estúpidas). Para mayor delirio, destacar que fue un impresionante éxito de taquilla en todo el mundo. Muy mala. Para otros, para ver en televisión puede valer.
Austin Powers es un agente secreto de los años 60 que, tras ser congelado, vuelve a la vida en los años 90. En esta nueva entrega de sus aventuras, Austin Powers se enfrentará con nuevos villanos, pero deberá volver a luchar con el Dr. Evil (el Doctor Maligno), su máximo enemigo. El malvado doctor tiene un siniestro plan: ha inventado una máquina del tiempo que le permitirá volver a los años 60 para robar a Austin Powers, su archienemigo, su secreto de poder sexual y destruirlo. Ayustin deberá unir sus fuerzas a una bella agente de la CIA MariFe (Mari Felacio-nes, Heather Graham), para enfrentarse al imperio del crimen organizado y al malévolo Dr. Evil.