Greed. EE UU, 1924 (140 m). Director: Erich von Stroheim. Int: Gibson Gowland, Zasu Pitts, Jean Hersholt.
Ya que The artist ha conseguido que una película muda sea aclamada por la mayoría de los ciné-filos del planeta, puede ser un buen momento para reivindicar un cine hoy olvidado por la ma-yor parte de los aficionados jóvenes. Más aún si se cuenta con una joya como Avaricia. Una obra de Erich von Stroheim, el cineasta más cruel, cínico y salvaje de la historia del cine. El au-tor que perseguía la pureza que vive en medio del fango y que poblaba sus filmes de personajes deshumanizados. Avaricia, una de las monumentales cimas del director, rompía moldes en un lejano 1924, exploraba las aristas visuales del cine silente y se adelantaba a los jóvenes de la nouvelle vague al filmar en escenarios naturales, en las calles de San Francisco. Un descenso a los abismos de los celos y la avaricia que culmina en una memorable secuencia final, en el Valle de la Muerte. Tan hiriente mirada a la naturaleza humana alteró sobremanera a los magnates de la Metro, quienes mutilaron considerablemente el metraje de un filme cuya duración original, que no se estrenó nunca, era de ocho horas. Con todo, el montaje de June Mathis conserva la desgarradora fuerza dramática de esta tragedia barroca. Una maravilla imprescindible.