PELÍCULA: Bajo diez banderas

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Sotto dieci bandiere. Italia-EE UU, 1960 (92 m.). Director: Duilio Coletti. Intérpretes: Van He-flin, Charles Laughton, Mylene Demongeot, John Ericson, Folco Lulli.

Tanto por su temática argumental como por su desarrollo, la película entronca directamente con otros títulos similares como “Hundid el Bismarck” y “La Batalla del Rio de la Plata”, si bien en este caso contando con unos medios de producción más modestos. La película suple su escasez de presupuesto ofreciendo una historia bien contada y desarrollada con pulso narrativo adecua-do. Ofrece, además de los elementos típicos de las películas de guerra naval, una subtrama de espionaje, que nos muestra los intentos aliados por hacerse con el mapa secreto del alto mando naval alemán en Paris. En cuanto a las actuaciones de los protagonistas, Van Heflin compone un creible personaje como el capitán Rogge, mientras que la interpretación de Charles Laughton en el papel del Almirante Russel (en uno de sus últimos papeles) parece un poco sobreactuada, y desde luego, lejos de los mejores papeles de este gran actor. En resumidas cuentas, pese a su ausencia de pretensiones, es una película razonablemente entretenida y de aceptable factura pe-se a su modestia de medios.
Durante los primeros meses de la II guerra mundial, 1940, los buques corsarios alemanes fueron los protagonistas de una corta, pero intensa, campaña marítima contra el tráfico mercante aliado a lo largo de los océanos. El almirantazgo británico se halla desconcertado ante estos hundi-mientos de mercantes sin que se sepa la causa. Tras algunos hundimientos, se descubre que el responsable es un buque de superficie alemán que opera como corsario. Es el crucero Atlantis que logró destruir 22 mercantes aliados. Decidido a acabar con la amenaza de este buque, el Almirante Russel (Charles Laughton) moviliza a las unidades disponibles para dar caza al corsa-rio. Sin embargo, el Capitan Rogge (Van Heflin), capitán del crucero auxiliar Atlantis, se mues-tra como un adversario tremendamente astuto y escurridizo usando todo tipo de argucias para enmascarar su barco haciéndolo pasar por una nave mercante. Rogge era un marino a la vieja usanza, un hombre de honor acrisolado y extremadamente respetuoso con las leyes internaciona-les, uno de los primeros en romper con el tópico de “nazis fanáticos” tan recurrente en las pelí-culas bélicas coetáneas. Finalmente, enviado a reaprovisionar de combustible al submarino U-126, el Atlantis fue localizado y hundido en el Atlantico Sur el 22 de noviembre de 1941 por el crucero pesado británico Devonshire.