PELÍCULA: Balada triste de trompeta

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España, 2010 (101 minutos). Director: Alex de la Iglesia. Intérpretes: Carlos Areces, Antonio de la Torre, Carolina Bang.

Con su siempre peculiar forma de entender el cine, Alex de la Iglesia realiza aquí su película más personal y arriesgada, una gran tragicomedia, mezcla también de acción y thriller. Con un reparto en estado de gracia camuflado entre toneladas de maquillaje, el cineasta habla de las dos Españas a través de la peripecia de dos payasos que, corroídos por la ira y la desesperación, se enfrentan a muerte por el amor de una bailarina. Un filme descarnado y crudo, bárbaro, que ha-ce de la desmesura su razón de ser, histriónico e inquietante a partes iguales. “Alex de la Iglesia arriesga y gana. (…) Este experimento tan difícil le ha salido muy bien. Es una película de rareza atractiva, tan hipnótica como inclasificable” (Carlos Boyero). También críticas desfavorables: Con un impactante arranque, la película fluctúa luego entre los momentos de gran cine y el dis-parate freak que sólo evita el absoluto ridículo gracias al terceto integrado por Carlos Areces, Carolina Bang y Antonio de la Torre. No hay ritmo, no hay verdadero desarrollo narrativo ni tensión dramática, tan solo una colección de cuadros enloquecidos que De la Iglesia no logra encajar como piezas de un todo. En cualquier cvaso fue premiada con el León de Plata al mejor director y guion en el Festival de Venecia.
Año 1937. En plena guerra civil, tropas republicanas irrumpen en un circo, durante el espectácu-lo, e interrumpen la actuación de los payasos a los incitan a que participen en la Guerra Civil Española en sus últimos días, junto con el resto del equipo de circenses. Sin embargo, estos se niegan debido a que el lugar está lleno de ancianos y niños, entre ellos, Javier, el hijo del payaso tonto (Santiago Segura). Tras una batalla en la que el payaso tonto mata a varios soldados a ma-chetazos, los sublevados lo atrapan, y tras el fin de la guerra lo meten en la cárcel. Durante la Posguerra, Javier, más crecido y adulto, va a visitar a su padre, exiliado en el Valle de los Caí-dos. Este le indica que debe hacerse payaso triste, para expresar su sentimiento de que nunca conoció a su madre, y su padre morirá en la cárcel. También le indica que deberá vengarse en el momento oportuno. Javier cumple la promesa aunque escoge un mal momento para vengarse. Su padre trabaja en la construcción de la cruz del Valle de los Caídos, y Javier pone un explosivo en la mina, causando el pánico entre los soldados y la muerte de su padre a manos del Coronel Salcedo (Sancho Gracia), del que se venga clavándole un cuchillo en el ojo. Y a partir de ahí comienza la historia. Javier (Carlos Areces) consigue empleo en un circo, y se enamora de una trapecista llamada Natalia (Carolina Bang), novia del payaso tonto del circo, Sergio (Antonio de la Torre): un torturador, maltratador y machista. El problema llega cuando ambos payasos se pe-lean por el amor de Natalia, y Javier deja desfigurado a Sergio, huyendo por el bosque, y siendo atrapado por los fascistas enemigos del padre de Javier, que lo reconocen por un collar que lle-va. Ahí lo usan Salcedo y Francisco Franco como perro de caza. Javier consigue escaparse de los fascistas, vestido de un terrorífico payaso con ametralladoras, dejando atrás el pasado de payaso triste para convertirse en el payaso vengador. Para liberarse de todas las injusticias, co-mienza a asesinar gente por la calle, tal y como le había mandado una aparición de su padre en una película de Raphael, producida por una alucinación. Caminando por la calle coincide con la muerte de Carrero Blanco, siendo buscado por la policía. Por fin Javier llega al circo, donde sus amigos le ayudan a conseguir a Natalia, distrayendo a la policía, y persiguiéndola hasta los túne-les del Valle de los Caídos. La película acaba con una pelea desenfrenada por parte de la pareja de payasos en la enorme cruz.