Balzac et la petite tailleuse chinoise. China-Francia, 2002 (116 m.). Director: Dai Sijie. In-térpretes: Zhou Xun, Chen Kun, Liu Ye, Wang Shuangbao, Cong Zhijun.
Basada en una novela del propio director, que obtuvo un gran éxito en Francia, su versión cine-matográfica también recibió una excelente acogida por parte del público en dicho país, aunque la crítica fue menos entusiasta. Balzac y la joven costurera china nos ofrece, con una fuerte componente lírica, y auxiliada, para su puesta en escena, con el majestuoso entorno geográfico en el que se desenvuelven sus exteriores, la enésima revisitación de los ritos iniciáticos de un grupo de jóvenes cuyo nexo de unión es, en este caso, su pasión por la literatura. Su lirismo la hace llegar a incurrir, en momentos puntuales, en algún exceso sensiblero, más aún si tenemos en cuenta que la trama está intencionadamente desprovista de cualquier arista particularmente afi-lada (la subtrama que se desarrolla alrededor de la reeducación de los dos protagonistas mascu-linos en un campo de trabajos rural va perdiendo fuerza a medida que va avanzando el metraje, y, en ningún momento, muestra episodios potencialmente duros), pero eso no priva al film de un tono general bastante acertado: sensible, tierno y subyugante. En resumen, nos encontramos an-te una producción de visionado dulce y agradable, de los que dejan un agradable regusto tanto por la belleza de sus imágenes como por la ternura que se desprende de los sentimientos que pueblan el desarrollo de su trama.
En la china comunista de principios de los 70, que sigue estando bajo el yugo de la Revolución Cultural, dos adolescentes, Luo y Ma, hijos de intelectuales considerados por el aparato del par-tido como “enemigos del pueblo”, son enviados a una aldea perdida en las montañas, cerca de la frontera con el Tíbet, para cumplir con el proceso de “reeducación” implantado por Mao Ze-dong a finales de los años sesenta. Soportando unas condiciones de vida infrahumanas, con unas perspectivas casi nulas de regresar algún día a su ciudad natal, todo cambia con la apari-ción de una maleta clandestina llena de obras emblemáticas de la literatura occidental. Luo y Ma trabajan de día y leen por la noche… a escondidas. Se teje entre los tres protagonistas una complicidad amorosa y amistosa. Así pues, gracias a la lectura de Balzac, Dumas, Stendhal o Romain Roland, los dos jóvenes descubrirán un mundo repleto de poesía, sentimientos y pasio-nes desconocidas, y aprenderán que un libro puede ser un instrumento valiosísimo a la hora de conquistar a la atractiva Sastrecilla, la joven hija del sastre del pueblo. Allí conoceran la literatu-ra prohibida de occidente, la amistad verdadera y el amor de la bella hija mayor del sastre del pueblo.