PELÍCULA: Barbarroja

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Akahige. Japón, 1965 (149 m.). Director: Akira Kurosawa. Intérpretes: Toshiro Mifune, Yuzo Kayama, Yoshio Tsuchiya, Tatsuyoshi Ehara, Reiko Dan, Kyôko Kagawa, Kamatari Fujiwara, Akemi Negishi, Tsutomu Yamazaki.

El autor de Los siete samuráis (1954) ofrece otra magistral película sobre un médico ejemplar. El ser humano y su lucha con la sociedad en que le ha tocado vivir vuelve a ser el tema funda-mental en esta película. Asistimos a una transformación del personaje principal que, poco a po-co, va tomando conciencia de lo que le rodea y cambiará su actitud para tratar de hacer frente a la injusticia. En el fondo la trama, un médico arrogante que aprenderá lo que es realmente im-portante, es un punto de partida bastante tópico, sin embargo Kurosawa lo convierte en un rela-to salpicado de momentos de tal belleza y emoción que sus casi tres horas se pasan en un suspi-ro. Canto humanista a la profesión médica, cuya admiración ya plasmó Akira Kurosawa en El ángel ebrio. Ésta fue la última película rodada en blanco y negro por el maestro, y marcó ade-más el final de su colaboración con el actor con el que más se le relaciona: Toshiro Mifune. Al parecer ambos tuvieron diferencias en el enfoque del doctor Niide, al que daba vida Mifune; pese a ello, gran creación de Mifune.
El doctor Yasuoto es un joven arrogante que regresa a su lugar de origen después de estudiar en Nagasaki. A su llegada sufre una fuerte desilusión: él pretendía ser médico del shogunat, pero en vez de eso lo asignan a una clínica de pocos recursos que dirige el carismático doctor Niide apodado Barbarroja. Este doctor le va a enseñar un par de valiosas lecciones acerca de cómo tratar a los enfermos, viendo personas concretas en cada uno, con sus dramas íntimos e irrem-plazables.