EE UU, 2003 (125 minutos). Director: Tim Burton. Intérpretes: Ewan McGregor, Albert Fin-ney, Billy Crudup.
Tim Burton en estado puro. Es decir, imaginación, sensibilidad, imágenes deslumbrantes, relatos conmovedores. Con el estilo visual que caracteriza su siempre sorprendente cine, Tim Burton rinde homenaje con este imaginativo y deslumbrante filme a su propio padre y todos los narra-dores de cuentos, con un arriesgado equilibrio entre humor, drama y terror que trata de reflejar la esencia misma de la vida. Big fish, una de sus últimas obras mayores, supone un canto a la fabulación, al placer de crear historias; unas historias que son, casi siempre, más interesantes que la vida. Big fish es el retrato de un sujeto que relata las increíbles aventuras de su existencia, hazañas que todos creen menos su desengañado hijo, que deberá desentrañarlas indagando en las historias y separando fantasía de realidad para conocer y querer a su padre. Y Burton mues-tra cómo el tiempo se detiene literalmente, cómo un gigante acompaña al protagonista o cómo una bruja con un ojo de cristal predice el futuro… Todas ellas cosas ciertas, mucho más ciertas que la anodina realidad, para quien se permita creer en la maravilla de las historias. Una sobresa-liente fantasía que se mueve entre la magia y el terror, los sueños y las leyendas.
Edward Bloom ha sido siempre un gran relator de historias relacionadas con su sobredimensio-nada vida y su juventud. Su pasión por los viajes lo lleva a una travesía improbable que comen-zará en un pequeño pueblo en Alabama, para continuar alrededor del mundo y volver de nuevo a Alabama. Es entonces cuando sus aventuras mitológicas afloran yendo desde lo más deleita-ble a lo más delirante. Edward Bloom teje así sus historias sobre gigantes, tremendas tormentas de nieve, brujas y cantantes. Con sus increíbles cuentos el Señor Bloom logra encantar a casi todas las personas que conoce menos a su hijo Will, de quien se encuentra alejado. Cuando su madre, Sandra (Jessica Lange), intenta reunirlos, Will deberá aprender cómo separar la realidad de la ficción mientras aprende a aceptar tanto los logros como los fracasos de su padre.