Estados Unidos, 1988 (160 minutos). Director: Clint Eastwood. Intérpretes: Forest Whitaker, Diane Verona, Michael Zelniker.
Todo el mundo estuvo de acuerdo: Clint Eastwood se revelaba como un cineasta excepcional. Lo que todo el mundo olvidaba es que ya había filmado obras excelentes, como Primavera en otoño, en 1973, que, además, no era un western, o El fuera de la ley, en 1976. Y lograba, ade-más, entregar una película centrada en el mundo del jazz que fascinó por igual a los cinéfilos no aficionados a esta música y a los seguidores de este estilo que no se interesan por el cine. Eastwood recrea la durísima vida del legendario saxofonista Charlie Parker en un filme vivo y crispado en el que la música y las imágenes alcanzan un insólito equilibrio. Y ahonda en su atormentado personaje con el énfasis de un director enamorado de su oficio. De este modo, Eastwood consigue una absoluta maravilla, Bird, a la que convierte no sólo en un alegato en favor del poder transgresor de la música, sino también en un retrato atormentado y furioso de un artista irrepetible.