PELÍCULA: Blade Runner (Montaje del director)

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EE UU, 1982 (111 m.). Director: Ridley Scott. Intérpretes: Harrison Ford, Rutger Hauer, Daryl Hannah, Sean Young, Edward James Olmos, Joanna Cassidy, Brion James, Joe Turkel.

Está basada en la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? y su-pone la entrada de la ciencia-ficción en el género negro. Esta mítica película es una de las cum-bres del cine de ciencia ficción, con o sin el unicornio –un retal de Legend– que añadió Ridley Scott al prescindible “montaje del director”. Magistral en su desarrollo, brillante en su formato, inquietante en su trasfondo. Tras Alien (1979), Ridley Scott vuelve a deleitarnos con otro film insuperable, sublime, adulto, hipnótico y tenebroso, de agobiante atmósfera, pero en el que nun-ca la violencia es gratuita. Ridley Scott marcó una nueva época en el cine futurista con una esté-tica totalmente diferente y una ambientación asfixiante y decadente. Todo un clásico de la cien-cia ficción, imitada hasta la saciedad, con una banda sonora de Vangelis excepcional. La am-bientación futurista de la cinta, imitada hasta en el mundo de la publicidad, es la más verosímil jamás rodada, alejada de la exagerada limpieza y de la improbable pobreza demográfica de la mayoría de los títulos del género. La lectura que realiza Scott de la novela de Philip K. Dick es hermosa, poética y profunda a la vez. Daryl Hannah y Rutger Hauer, el replicante con alma, no han vuelto a verse en otra igual.
En 1992 se reestrenó en todo el mundo un “director’s cut” (montaje del director), una versión según la idea original de Ridley Scott que, como principales diferencias, eliminaba la narración en off de Rick Deckard (Harrison Ford), añadía una secuencia onírica con un unicornio y supri-mía el final feliz impuesto por la Warner tras los resultados de un “test de pantalla” (exhibición limitada ante un público que opina) antes de su estreno original. Pero, como sucedió con Apo-calypse Now, le resta misterio.
A principios del siglo XXI, la poderosa Tyrell Corporation desarrolló un nuevo tipo de robot llamado Nexus, un ser virtualmente idéntico al hombre y conocido como Replicante. Los Repli-cantes Nexus-6 eran superiores en fuerza y agilidad, y al menos iguales en inteligencia, a los in-genieros de genética que los crearon. En el espacio exterior, los Replicantes fueron usados como trabajadores esclavos en la arriesgada exploración y colonización de otros planetas. Después de la sangrienta rebelión de un equipo de combate de Nexus-6 en una colonia sideral, los Replican-tes fueron declarados proscritos en la Tierra bajo pena de muerte. Brigadas de policías especia-les, con el nombre de Unidades de Blade Runners, tenían órdenes de tirar a matar al ver a cual-quier Replicante invasor. A esto no se le llamaba ejecución, se le llamaba retiro. Es un policía retirado (Harrison Ford), especialista en acabar con estos humanoides rebeldes, el que recibe el encargo envenenado de “retirar” de la circulación a cuatro replicantes, que han escapado del lugar donde estaban confinados.