Gun shy. EE.UU, 2000. Director: Eric Blakeney. Intérpretes: Sandra Bullock, Liam Neeson, Oliver Platt.
Una curiosa desmitificación del mundo de los agentes especiales, con atinados apuntes irónicos. Aunque es del todo previsible, su estilo desenfadado y su falta de pretensiones logran que resul-te simpática.
Charlie (Liam Neeson), un agente encubierto de la DEA, cuyo historial es modélico, ha perdido repentinamente sus nervios de acero. El violento desenlace de su última operación le provoca una crisis que le lleva a plantearse su retirada. Aunque se ha visto implicado en más casos de drogas de lo que puede recordar, su instinto para el peligro, su fría compostura y sus intestinos de hierro –especialmente sus intestinos– finalmente le han fallado. Él quiere retirarse, pero sus jefes le obligan a que cumpla una nueva misión, que quizá sea la última, en la que se ha de en-frentar, a pesar del miedo que se ha apoderado de él, a un peligroso mafioso, Flussio Nesstra. Busca la ayuda de un psiquiatra, que le presenta a un grupo de yuppies neuróticos como él y le obliga a hacerse una serie de análisis para su crónico dolor de estómago. También conoce a Judy (Sandra Bullock), una atractiva y simpática enfermera que le servirá de apoyo para curar su en-fermedad, ayudándole a realizar su último acto de servicio y, sobre todo, a encontrar el amor que había perdido.