Reino Unido, 1945. Director: David Lean. Intérpretes: Celia Johnson, Trevor Howard, Stan-leyHolloway.
Un tren, una cita semanal, unas miradas, unas palabras y, por fin, un amor definitivo alimentado de detalles, de miedos superados, de amistad cimentada en el respeto mutuo. Celia Johnson y Trevor Howard, magníficos, encaman a los humanos personajes creados por Noel Coward y re-creados por un inspirado David Lean.
El clásico por excelencia del cine británico de posguerra es este gris y melancólico melodrama sobre unos personajes que se ven incapaces de hacer frente a experiencias que desbordan el limi-tado marco de su rutinaria existencia. Es un melodrama, casi susurrante, que se acerca con cari-ño a dos vidas mustias: una mujer casada conoce a un hombre en una estación de tren, con quien vivirá un amor imposible, marcado por la clandestinidad y por la asfixia de una sociedad hipócrita; se verán incapacitados a consumar su relación por un doble sentimiento de culpabili-dad y vergüenza que les atenaza.
David Lean supo contrarrestar una realización un tanto académica con ciertas dosis de sensibili-dad en la exposición del frustrado romance. Narrada a través de un largo y continuado “flash-back”, la película de Lean destaca por su tratamiento visual, que va del naturalismo de las esce-nas campestres al carácter expresionista con que se muestra una sombría ciudad de Londres que guarda evidentes puntos de conexión con la Viena de “El tercer hombre”, no en vano ambas fueron iluminadas por el mismo operador, el gran Robert Krasker. La belleza vulgar de Celia Johnson se adaptó a la perfección con la de su personaje, así como la impecable corrección de que hace gala Trevor Howard. Tan sencilla y tan emotiva como la vida misma.