PELÍCULA: Cabaret

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EE UU, 1972 (117 minutos). Director: Bob Fosse. Intérpretes Liza Minnelli, Michael York, Helmut Griem, Marisa Berenson, Joel Grey.

Bob Fosse, después de probar suerte como bailarín en algunos de los mejores musicales de Broadway y rodar su primera película, la desigual Noche en la ciudad, dio rienda suelta a su ta-lento y revolucionó por completo las normas del género en este maravilloso musical, uno de los mejores musicales de la historia, que obtuvo ocho oscars. Ambientado en el Berlín de principios de los treinta, narra la peculiar relación entablada entre una cantante (Liza Minnelli), un escritor homo-sexual (Michael York), un aristócrata alemán (Helmut Griem) y una bella joven (Marisa Berenson). Por medio, un extravagante maestro de ceremonias (impagable Joel Grey con su mí-tico “Willkommen, Bienvenue, Welcome…”), amor, diálogos chispeantes y, sobre todo, mucho baile. Además, claro, de unos números musicales sencillamente soberbios, a los acordes de una banda sonora inolvidable.
Berlín, años 30. El partido nazi gana el poder en una ciudad donde el amor, el baile y la música se mezclan en la vida nocturna del Kit Kat Club. Un refugio mágico donde la joven Sally Bo-wles y el travieso maestro de ceremonias hacen olvidar lo triste de la vida ofreciendo diversas atracciones amenizadas por una orquesta compuesta de señoritas y unas bailarinas de dudosa reputacion. Brian Roberts (Michael York) llega a Berlin en 1931. Una de las artistas del cabaret es Sally Bowles (Liza Minnelli), que se convierte en la mentora y guía de Brian. Este se dispone a dar clases de inglés para poder buscarse la vida, y las da tanto a Fritz, amigo de Sally, como a Natalia Landauer, hija de un comerciante, así como a otras personas de la pensión donde Brian se aloja. Comienza un romance entre Sally y Brian y la cantante respira aliviada porque sospe-chaba de la homosexualidad de su amigo y ahora pareja. Aparece en escena el Barón Max von Heune (Helmut Griem), que colma de regalos tanto a Sally como a Brian y es que está tan ena-morado tanto de uno como del otro. Les ofrece viajar a Africa y, una vez allí, Sally confiesa a Brian que mantuvo relaciones con el Barón. Este les anuncia que se ha marchado a Argentina, y en el telegrama en el que se lo cuenta, llegan también cien marcos. Brian, ocultanto a todos que se siente bisexual, se da cuenta de que él ha sido también un objeto de deseo para el Barón. Na-talia y Fritz siguen juntos como pareja hasta que finalmente se casan. El le ha terminado confe-sando algo que no se atrevía: que es judío, igual que ella. Mientras tanto, Sally descubre que es-ta embarazada y Brian recibe la noticia muy ilusionado, ya que quiere casarse con la cantante. Pero Sally aborta y la historia entre ella y Brian concluye, marchándose de Berlín. La vida sigue en el Kit Kat Club. El maestro de ceremonias continúa anunciando las atracciones… Mientras tanto, en las calles, el partido nazi crece con una fuerza brutal.