España, 1956 (92 m.). Director: Luis García Berlanga. Intérpretes: Edmund Gwenn, Valentina Cortese, José lsbert.
Calabuch es el nombre del pueblo al que llega un importante científico nuclear estadounidense (inolvidable Edmund Gwenn) buscando el anonimato. Y a esa perdida localidad levantina (Pe-ñíscola en realidad) se traslada Berlanga para situar este clásico, que conserva todas las constan-tes de su cine. Una comedia costumbrista llena de crítica, ironía y sátira antibelicista. La inten-ción de Berlanga es lanzar un mensaje de optimismo, reflejado en las gentes del pueblo que aceptan de buen grado a un extranjero del que no saben absolutamente nada. Incluso cuando el profesor es descubierto, todos hacen caso omiso intentando que se quede entre ellos, escon-diéndolo si es necesario.
En plena guerra ría, el profesor Hamilton, un sabio ingenuo que creía en las bondades de la energía nuclear, al darse cuenta de su error, huye y se lleva consigo todos sus secretos. Encuen-tra refugio en Calabuch, un pueblo mediterráneo que a él le parece maravilloso porque la gente se limita a vivir y conserva el sentido del humor y de la amistad. Tras desempeñar diversas ocu-paciones, recala en el taller pirotécnico del pueblo. Animado por el uso pacífico y festivo de sus conocimientos, idea un cohete que permitirá al pueblo de Calabuch vencer en el concurso de fuegos artificiales que se celebra con motivo de las fiestas patronales. Tan espectacular es el re-sultado, que se publica una foto de los creadores en el periódico provincial, desvelándose de ese modo el paradero del profesor Hamilton, quien deberá volver a su país.