PELÍCULA: Canciones para después de una guerra

- en Cultura

España, 1971(102 m.). Director: Basilio Martín Patino. Intérpretes: Imperio Argentina, Estrellita Castro, Miguel de Molina, Lola Flores, Celia Gámez, Juanita Reina…

Filmado en 1970 pero prohibido por la censura hasta después de la muerte de Franco –Carrero Blanco pretendió quemar el negativo de este impagable documento–, este notable documental alterna los más grandes éxitos de la música popular española durante el franquismo con imáge-nes de la actualidad, haciendo contrastar la banalidad y el blando optimismo de la música con las duras imágenes que reflejan la vida cotidiana en España en esos años.
Canciones para después de una guerra nos devuelve a aquellos años duros años de la posgue-rra y el franquismo a través de un original collage de canciones populares e imágenes de esa época, un collage atrevido de imágenes y sonido, contrapuesto de ritmos y signos. Radiografía, emotiva, lúdica, de la posguerra española, –escenografías de miedo, hambre, desolación, fun-damentalismo–, y su paradójica necesidad de sobrevivir cantando: cantares de patio, de vecin-dad, de devoción religiosa, de tugurio, de exaltación patriótica. Y tebeos, estética Kitsch, esce-nografías radiofónicas y restos del naufragio. Radiografía implacable, emotiva, lúdica, de aquel tiempo, aquella posguerra.
Una propuesta original, en complicidad con el espectador, juego de ritmos, imágenes y sonidos, sutiles asociaciones mentales, sin necesidad de recurrir a ninguna convención argumental. La magdalena proustiana que activa sus mecanismos interiores consiste en un collage de signos naïf, rescatados de la escombrera del olvido: cantares de patio de vecindad, de exaltación pa-triótica, de devoción religiosa, de formación escolar o de tugurio; tebeos infantiles, anuncios radiofónicos; escenografías del hambre, del miedo, de la desolación. Y la más paradójica nece-sidad de cantar, llevados del impulso por sobrevivir.
Insólito y audaz espectáculo, libre, disidente respecto a toda normativa, académica o industrial, política o estética. Tuvieron que prohibirla durante años, inútilmente, hasta la muerte del dicta-dor. Estremeció a cientos de millares de españoles de todas las edades y conformaciones. Es el “después” de nuestra guerra, de cualquiera de las guerras, su reverso desmitificador que objeti-va, tantos años después, los restos del naufragio.