PELÍCULA: Capitanes intrépidos

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Captains Courageous. EE UU, 1937 (116 m.). Director: Victor Fleming. Intérpretes: Spencer Tracy, Freddie Bartholomew, Lionel Barrymore, Melvyn Douglas, Mickey Rooney, John Car-radine.

Pocas películas han recogido mejor las emociones y el espíritu aventurero que esta adaptación de la novela de Rudyard Kipling que ha emocionado a lo largo de los años a generaciones y ge-neraciones de espectadores. La mezcla de aventuras marineras y el tierno drama consiguió una maravillosa y conmovedora película que se instaló en el corazón de varias generaciones. Y se-guirá haciéndolo. La historia no es otra que un proceso de aprendizaje, el viaje hacia la madurez de un pobre niño rico, Freddie Bartholomew, que cae al mar desde un lujoso transatlántico y es rescatado por un modesto barco de pesca. A bordo del velero el chico dejará atrás definitiva-mente su caprichosa infancia, se enfrentará cara a cara con la dureza de la vida, y se dará de bruces con la realidad de la muerte. ¿Hay acaso mayor aventura? En el recuerdo, un Spencer Tracy insuperable (atención a la emocionante escena en la que el chico le dice: “Yo quiero estar contigo, Manuel”, dos rostros empapados de una sinceridad desarmante). Se le ha criticado su exceso de sentimiento y blandura. Es verdad que el director, Victor Fleming, apuesta por esa baza y que la gana, como también lo es que consigue escenas de enorme belleza visual en la ca-rrera de los veleros o durante la trágica tormenta, y algunas de una veracidad casi documental en los momentos de pesca. 1 Oscar: Mejor actor (Spencer Tracy)
Un niño rico y malcriado, Harvey, cae al mar desde el lujoso crucero donde viajaba, es recogido por un barco pesquero, donde tendrá que adaptarse a la vida en alta mar y trabajar como todos. En compañía de la tripulación, en especial de Manuel (Tracy), un marinero portugués que habla con Dios como con un compañero de faena y lo acoge como un padre, el chico descubrirá el va-lor del trabajo duro y la amistad verdadera. Junto a la supersticiosa tripulación del capitán Dis-ko, Harvey aprenderá a trabajar como uno más con esfuerzo y abnegación, a actuar con nobleza y valentía, a valorar la amistad y la camaradería. Con ellos surca el mar y aprende a pescar en los caladeros de bacalao, asiste a la sana rivalidad con el barco de Cushman por llegar antes a puer-to, y a las apuestas entre Manuel y Long Jack… y sobre todo aprende a querer.