EE UU, 1995 (182 minutos). Director: Martin Scorsese. Intérpretes: Robert de Niro, Sharon Stone, Joe Pesci, James Woods, Don Rickles, Alan King, Kevin Pollak, L.Q. Jones, Dick Smothers, Frank Vincent, John Bloom.
En este interesante filme, basado en la biografía de Sam “Ace” Rothsyein, Martin Scorsese y el guionista Nicholas Pileggi regresan a los territorios que ambos recorrieron en la excelente Uno de los nuestros. A través de la historia de un famoso jugador que servía a los intereses del ham-pa, y al que da vida un Robert de Niro maravilloso, el filme se adentra en el mundo de los casi-nos de Las Vegas, narrando el ascenso y la caída de uno de los directores de estas salas. Las Vegas es una ciudad que brilla con luz propia; un lugar ideal para millonarios y políticos, pero es también lugar de paso de jugadores de bajos fondos, prestamistas, traficantes de drogas, ma-tones. El esplendor y el detritus de Las Vegas conviven en Casino, un thriller temerario y des-bordante, excesivo y enérgico, que deja brotar en el relato un retrato de personajes tan brutales como desgarrados. Una historia de decadencia servida con lujo y calidad. Los personajes inter-pretados por De Niro y Pesci, Sam Rothstein and Nicky Santoro respectivamente, parece que están inspirados en gángster reales: Lefty Roshental y Tony Spilotro. El elenco resulta de pri-mer nivel, con un Robert de Niro que entrega un recital de recursos dramáticos y una Sharon Stone que arrasa la pantalla. Casino tiene la grandeza del cine negro clásico americano del que Scorsese es el mejor heredero. (Dicen un insulto cada dos minutos aproximadamente, y hasta hace poco, ostentaba el récord de película en que se usaba más veces la palabra “fuck” (“joder”) en un largometraje: 398 veces).
Las Vegas, 1973. Sam “Ace” Rothstein es el mejor corredor de apuestas de Las Vegas y trabaja para la mafia haciéndoles ganar mucho dinero así que éstos deciden ofrecerle la dirección de su nuevo casino, el Tangiers. Su misión es controlar el funcionamiento del negocio, y asegurar que la corriente de dinero que va a parar a manos de sus jefes siga fluyendo. Allí conoce a Ginger, una buscavidas condicionada por las drogas y el alcohol de la que se enamora perdidamente y con la que forma una familia pese a que ella no le ama. Un viejo amigo de Sam, Nicky Santoro, llega a la ciudad, enviado por los jefes para ayudarle, pero las drogas y las posibilidades para delinquir que Las Vegas ofrece hacen que Nicky se descontrole. La indiscreción de Nicky y los continuos problemas entre Sam y Ginger acaban haciendo peligrar no solo el lucrativo negocio del casino sino también sus vidas, dejando al descubierto a la organización y a todos sus inte-grantes y demás negocios sucios.