EE UU-Francia-España, 2008 (140 m.). Director: Steven Soderbergh. Intérpretes: Benicio del Toro, Franka Potente, Benjamin Bratt, Lou Diamond Phillips, Catalina Sandino Moreno, Óscar Jaenada, Matt Damon, Joaquim de Almeida, Jordi Mollá.
La segunda parte del díptico que Soderbergh dedica al guerrillero Guevara supone el colofón de un ambicioso proyecto en el que el director parte de los textos del propio Che. Soderbergh juega a combinar imágenes hiperrealistas con secuencias que asumen texturas documentales. Así, se acerca al hombre y al mito, con la impagable ayuda de un asombroso Benicio del Toro, que se mimetiza literalmente con su personaje. Che. Guerrilla arranca tras el triunfo de la revolución cubana, con el discurso del personaje en las Naciones Unidas, para continuar con su marcha a Bolivia y culminar con su muerte, en una secuencia memorable, rodada en cámara subjetiva y despojada de todo tipo de mítica y grandilocuencia. Lo que se ve en la pantalla deja un regusto de tristeza y desolación, como la constatación inapelable de la imposibilidad de la utopía, como la deconstrucción definitiva de los motivos que convirtieron la figura de El Che en mito. Sobre las dos películas (con Che, el argentino): “Veraz y complejo cine para un larguísimo retrato del Che. (…) El trabajo de Benicio del Toro es tan impresionante como sobrio, tan complicado como veraz” (Carlos Boyero). Pero sobre ésta: “Un hipertrófico ejemplo de frígido cine político. O, lo que es lo mismo, cine militante con aversión al compromiso: es decir, una helada incongruencia” (Jordi Costa).
Che: Guerrilla arranca con el Che (Benicio del Toro) en lo más alto de su popularidad y poder tras la revolución cubana, cuando pronuncia un vehemente discurso en las Naciones Unidas, re-afirmando su compromiso con la lucha del Tercer Mundo contra el imperialismo de los EE.UU. Más que un soldado, el Che es una glamurosa figura de nivel mundial. De repente desaparece sin dejar rastro: unos piensan que ha huido de Cuba, otros que ha muerto. Lo cierto es que, al-gún tiempo después, reaparece de incógnito en Bolivia, irreconocible y realizando operaciones encubiertas. Organiza un pequeño grupo de camaradas cubanos y reclutas bolivianos para co-menzar la Gran Revolución Latinoamericana basada en el idealismo, el sacrificio y la guerra de guerrillas. La campaña boliviana del Che es una aventura de tenacidad, sacrificio, idealismo y guerra de guerrillas que en último término fracasa, conduciendo al Che a su muerte. Esta histo-ria nos da la clave para entender como el “Che” se convirtió en un símbolo de idealismo y he-roísmo en el mundo entero.