EE UU, 2005 (86 minutos). Director: Mark Dindal.
A pesar de su éxito en taquilla y aunque su factura técnica resulte notable, es una de las más flojas entregas de animación de la factoría Disney de los últimos años debido, en gran parte, a un guión al que le falta originalidad y le sobran algunas dosis de rancia moralina: se empeña en elaborar una molesta loa a la moral del triunfo a costa de un polluelo que se transforma en un ídolo de masas gracias al béisbol.