EE UU, 1970 (111 m.). Director: Andrew V. McLaglen. Intérpretes: John Wayne, Forrest Tucker, Christopher George, Ben Johnson, Glenn Corbett, Andrew Pine.
Si bien no presenta fallos imperdonables se presenta de lo más sosito. John Wayne no estaba ya en sus mejores momentos. Chisum, bastante más conocido que otros westerns de esa época, es, sin embargo, mucho más flojito y tiene muchas más carencias que virtudes con un guión plaga-do de convencionalismos. Su fama se debe, sobre todo, al fantástico tema principal de la pelí-cula, que junto con los propios títulos de créditos con esas pinturas maravillosas, unidas a una meritoria escena final con un inmenso tiroteo y estampida de vacas incluida, son lo más reseña-ble de este film que tiene El resto de elementos bastante desdibujados, empezando por el propio John Wayne que realiza una de las peores interpretaciones de su carrera completamente desga-nado, culpa más bien del director, MacLaglen, que no sabe mantener el pulso al film, ya que ese mismo año Wayne hizo Río Lobo que es estupenda, pero claro el que en esta estaba detrás de la cámara era Hawks. Buenos secundarios. El conjunto, gracias al oficio de su director u a su pro-tagonista, se deja ver.
Al finalizar la guerra civil americana surgen nuevas fortunas, creadas generalmente por hombres duros y emprendedores. En Texas, John Chisum, partiendo de la nada, consigue levantar un gran negocio ganadero. John es conocido como “El Rey del Pecos”, ya que monopoliza las aguas de este río, las cuales distribuye entre los granjeros de la comunidad. Pero está firmemen-te decidido a proteger su imperio frente a todo tipo de pistoleros y a un ambicioso ladrón de terrenos (Forrest Tucker). Para ello contará con la ayuda de Billy El Niño y Pat Garrett.