España, 1951 (93 m.). Director: Manuel Mur Oti. Intérpretes: Susana Canales, Fernando Rey, Luis Prendes, Teresa Casal, Rafael Bardem, Julia Caba Alba, José Isbert, Manolo Morán.
Extraño drama realista de una pequeña burguesa en el Madrid de la posguerra. La apertura de la película sobre el puente de los suicidas, el famoso viaducto madrileño, y su posterior panorámica hasta la jaula con el pájaro y la vivienda de Emilia, nos permite hablar de un Madrid que apri-siona a sus habitantes y les sume en la oscuridad de la carencia, a la par que enmarca la única vía de escape para la desesperación final de la protagonista; un Madrid del que apenas se ve el cielo a través de las miserias cotidianas; la ceguera en incremento de Emilia le permite imaginar, y esas visiones responden a sus sueños y a sus estados de ánimo, nunca a la realidad. Su mundo está limitado a la vivienda que comparte con su madre, viuda, y a su trabajo en una casa de mo-das (enmascarada como chic sin ser otra cosa que una agrupación de modistillas y chismosas): un mundo, pues, cerrado y enfermizo. “Cielo negro, afirma un crítico, es un film sobre la cegue-ra. Sobre la ceguera física y sentimental, pero también, o quizás por ello, sobre las apariencias, sobre las falsas ilusiones y sobre el engaño”.
Emilia, una modesta empleada de una casa de moda, está enamorada y no duda en sustraer un traje de su empresa para acompañar a su novio a la verbena. Pero todo le sale mal: es expulsada de su trabajo, no tiene suerte en el amor y, además, los médicos le pronostican una ceguera pro-gresiva. Todo ello, más la muerte de su madre, la llevan a tomar una decisión…