PELÍCULA: Contra las cuerdas

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Against the ropes. EE UU, 2004 (110 m.). Director: Charles S. Dutton. Intérpretes: Meg Ryan, Omar Epps, Charles S. Dutton, Tim Daly, Tony Shalhoub.

Meg Ryan intentó dar un giro a su carrera con este filme predecible y desharrapado que la pre-senta como agente boxística que, cómo no, encuentra a un púgil ganador. La colección de tópi-cos y los mohines de la señorita Ryan sólo provocan sonrojo. Meg Ryan sigue alejándose de los personajes románticos que la encasillaran en los 90, para dar vida a Jackie Kallen, una mujer real que se crió entre las cuerdas en un gimnasio del centro de Detroit, hija de un famoso manager de boxeo que se abrió camino en el mundillo de los guantes siguiendo el camino de su padre. El drama, dirigido por el actor Charles S. Dutton en su debut tras la cámara, es convincente sin ser brillante. “Meg Ryan pierde el norte. (…) La retahíla de tópicos llega al extremo de que parece una parodia de las películas de boxeo. (…) Una producción con un único mérito: ser a la vez za-fia y cursi” (Javier Ocaña).
Historia inspirada en la vida de Jackie Allen (Meg Ryan), nacida en una familia de boxeadores, la más famosa promotora de boxeo de Norteamérica. El filme narra sus esfuerzos por sobrevivir y alcanzar el éxito en un deporte dominado abrumadoramente por hombres. Tratando de intro-ducirse en el mundo del boxeo, Jackie pasa mucho tiempo en el DAgostino, un tugurio de mal ambiente famoso por su alcohol de garrafa y sus filetes sanguinolentos. Tras tomar unas copas con el reportero deportivo televisivo de moda de Cleveland, Gavin Reese (Tim Daly), Jackie acaba metida en una discusión con el magnate boxístico del Medio Oeste Sam La Rocca (Tony Shalhoub). Para ponerla en evidencia, La Rocca le vende por un dólar el contrato de uno de sus luchadores… pero es justamente lo que vale Devon Greene (Tory Kittles), que se interesa más por fumar crack que por el boxeo El día que va al piso de Devon para decirle que es su nuevo manager, llega justo cuando Luther Shaw (Omar Epps), el matón del hombre que le pasa la dro-ga a Devon, está propinándole una paliza. Jackie se da cuenta enseguida de que es Luther, no Devon, quien tiene potencial para convertirse en campeón y paga su fianza para convencerlo de que pruebe fortuna en el boxeo, de que tiene talento para pelearse en los rings y salir del guetto, convirtiéndose en su mánager.