EE UU, 1996 (118 minutos). Director: Jon Amiel. Intérpretes: Sigourney Weaver, Holly Hunter, Dermot Mulroney.
El director de Sommersby y La trampa fue el encargado de realizar este intimista y claustrofó-bico psychokiller, que sigue los pasos de filmes tan atípicos como El silencio de los corderos. Excelente reparto encabezado por dos actrices de la talla de Sigourney Weaver y Holly Hunter y unas atractivas dosis de intriga para una apasionante historia de fobias incurables, asesinatos en serie y psicópatas sanguinarios. Muy comercial y con grandes dosis de calidad. Thriller de pretenciosas intenciones y con psicópata incluido. Las excelentes actrices consiguen, al menos, subir el tono de una función que cualquier espectador se sabe de memoria.
La psicóloga Helen Hudson es una gran especialista en asesinos en serie. Pero desentrañar las mentes de sus pacientes es un trabajo peligroso, tanto que uno de ellos está a punto de destruir-la. Tras el incidente, la doctora Hudson vive recluida en su apartamento por culpa de la agora-fobia que le provocó, aunque un nuevo y complicado caso irrumpe en su vida.