PELÍCULA: Cortina rasgada

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Torn curtain. EE UU, 1966 (122 minutos). Director: Alfred Hitchcock. Intérpretes: Paul New-man, Julíe Andrews, Wolfgang Kieling, Lila Kedrova, Ludwig Donath.

Entre los lugares comunes que presiden cualquier comentario a la obra de Hitchcock reina el he-cho de que sus obras maestras sean Vértigo y Psicosis. Por tanto, debe de ser el director que más películas menores ha filmado en la historia del cine… Cortina rasgada, desde luego, es otra de sus obras menospreciadas. En esta ocasión, el maestro fuerza a Paul Newman a vivir una angus-tiosa aventura: es un científico que se vende a la Alemania del Este en plena guerra fría. Hitchcock plantea una trama que funciona como un metrónomo, en la que incluye secuencias tan violentas como aquella en la que un horno de gas es utilizado como arma mortífera. Lejos de prejuicios, solo cabe considerar a Cortina rasgada una de las cimas del arte hitchcockiano, en la que explota su talento para lograr una insólita verosimilitud nacida del absoluto artificio for-mal. Una maravilla. Otros críticos, en efecto, consideran que es uno de los filmes menos logra-dos del maestro, que, pese a las acertadas interpretaciones, sobre todo de Paul Newman, y, co-mo siempre, conseguida dirección, no es más que un melodrama correcto, algo panfletario, al que le sobran algunas dosis de propaganda anticomunista.
Michael Armstrong (Paul Newman) es un reputado físico nuclear estadounidense que necesita una fórmula de un científico de la República Democrática Alemana. Para conseguirla, no duda en pasar al otro lado del telón de acero y simular que ofrece sus servicios a los comunistas. Su novia (Julie Andrews), confundida por la actitud de Michael, se siente engañada aunque duda que él sea capaz de traicionar a su país. Por eso lo sigue hasta Berlín Oriental, donde pronto descubre el verdadero propósito de su novio, que es ayudar a su país, y decide ayudarle.