PELÍCULA: Crimen ferpecto

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España, 2004 (98 minutos). Director: Álex de la Iglesia. Intérpretes: Guillermo Toledo, Mónica Cervera, Luis Vareta.

Álex de la Iglesia modificó ligeramente el titulo de una de las obras maestras de Hitchcock para rodar esta divertida e irregular comedia, tan negra como desmadrada, nominada a seis goyas. Crimen ferpecto mira de la manera más mordaz posible al entorno cotidiano, por medio de las peripecias de un empleado de unos grandes almacenes, arribista y machista irredento, que tiene como meta convertirse en el nuevo jefe de planta. El talento, digamos, cinematográfico de Álex de la Iglesia convierte toda esta fauna desagradable en un divertidísimo cuadro abstracto o hi-perrealista, pero en cualquier caso incomprensible. La puesta en escena es, como siempre en este director, espectacular. Una película descompensada, llena de momentos de gozoso, hiriente re-gocijo, pero también con caídas del interés. Aunque ofrece momento llamativos, acusa la tenta-ción del exceso en que cae con frecuencia Álex de la Iglesia. Lo mejor: las escenas de acción, con el vértigo como referente hitchcockiano, y el descubrimiento de Luis Varela, un fantasma divertido. Los suculentos gags, que derivan progresivamente hacia la comedia gore y salvaje, y el trabajo de Guillermo Toledo, memorable, uno de los mejores trabajos de su carrera, engrande-cen la función.
Rafael es un tipo seductor y ambicioso. Le gustan las mujeres guapas, la ropa elegante y el am-biente selecto. Trabaja en unos grandes almacenes. Ha convertido la sección de señoras en su feudo particular. Nació para vender. Lo lleva en la sangre. Rafael aspira a convertirse en el nue-vo Jefe de Planta. Su principal rival para ocupar el puesto es Don Antonio, el veterano encarga-do de la sección de Caballeros. Por fatalidades del destino, Don Antonio muere accidentalmen-te tras una discusión acalorada. El único testigo del crimen es Lourdes, una dependienta horro-rosa, naïf y obsesiva, que no duda en chantajear a Rafael para que se convierta en su amante, su marido y su esclavo. Rafael se desespera viendo cómo su mundo sofisticado degenera poco a poco en un infierno de vulgaridad. Preso de la locura, idea un plan infalible para librarse de Lourdes. Esta vez no puede permitirse ni un error. Todo tiene que ser “ferpecto”.