Dial M for murder. EE UU, 1954 (105 minutos). Director: Alfred Hitchcock. Intérpretes: Ray Milland, Grace Kelly, Robert Cummings John Williams.
Alfred Hitchcock, con su habitual maestría, vuelve a jugar con el crimen perfecto en esta impre-sionante intriga protagonizada por una no menos impresionante Grace Kelly. Por supuesto, Hitchcock tiene en su filmografía obras más completas y redondas que Crimen perfecto. Sin embargo, en pocas ocasiones la diabólica mecánica de sus narraciones alcanzó una precisión tan insólita, gracias a la habilidad del maestro para valorar el decorado y los objetos como motores dramáticos de esta turbia intriga, en la que un adinerado individuo pretende asesinar a su espo-sa. Hitchcock crea en la trama una tensión casi insoportable, y es que incluso en los tiempos muertos, en esos en los que parece que la acción se toma un respiro para arrancar con más fuer-za, el cineasta logra que el suspense llene la pantalla. Todo un lujo que, como es lógico, pasó a la gran historia del séptimo arte.
Tony Bendice, antiguo campeón de tenis se ha casado con Margot por su fortuna. Pero, al poco tiempo, ella mantiene una relación con un joven autor de novelas policíacas, Mark Halliday. Temiendo que su mujer lo abandone, Tony decide asesinarla. Mediante chantaje, propone matar a Margot al capitán Lesgate, un individuo oscuro, antiguo compañero de juventud. Lesgane acepta. Tony prepara enseguida una perfecta puesta en escena y se crea una sólida coartada.