Intolerable cruelty. EE UU, 2003 (95 minutos). Director: Joel Coen. Intérpretes: George Clooney, Catherine Zeta-Jones, Geoffrey Rush, Billy Bob Thornton.
Después de algunos años aparcado, este proyecto impulsado por el actor George Clooney, pro-tagonista de la cinta junto a CatherineZeta-Jones, saltó a la gran pantalla de la mano de los siempre sorprendentes hermanos Coen (Muerte entre las flores). Un abogado divorcista y una mujer especializada en destruir sus matrimonios encarnan una nueva visión de la guerra de se-xos. Tras su apariencia liviana, Crueldad intolerable esconde una inteligente y mordaz visión del matrimonio y un agudo estudio del arribismo: satiriza de forma demoledora la institución matrimonial, el sistema legal, el dinero y las apariencias. La comedia, de inequívoco estilo clási-co, crece gracias a un excelente George Clooney convertido casi en el nuevo Cary Grant. Una cita imprescindible con el buen cine. “Divertida y preciosa película, una magnífica comedia de notable singularidad pero de corte clásico (…) de cuya geometría interior el ingenio desbordado de los hermanos Coen saca chorros de vitalidad (…) Un George Clooney magistral, irresistible” (Ángel Fdez. Santos).
Miles Massey (George Clooney) es un famoso y rico abogado de Los Ángeles, especializado en casos de divorcio. Sin embargo, a pesar de su brillante historial profesional, de contar con el respeto de sus colegas y de haber redactado un contrato perfecto que lleva su nombre (el «acuerdo prematrimonial Massey») se encuentra en una situación, en la que el tedio se ha apode-rado de él y necesita nuevos retos. Todo cambia cuando Miles conoce a alguien como él: la de-vastadora y multi-divorciada Marilyn Rexroth (Zeta-Jones), especializada en matrimonios en serie, que está a punto de divorciarse de un cliente de Miles, Rex Rexroth, rico constructor y donjuán empedernido. Marylin tiene a Rex entre la espada y la pared gracias al trabajo realizado por Gus Patch, un investigador privado nada barato. Lo que busca es disfrutar de la indepen-dencia económica que le proporcionará el divorcio, pero gracias a la habilidad de Miles, se que-dará sin nada. Marylin no se rinde y decide pagarle con la misma moneda. Parte de su plan es casarse con Howard Doyle, un multimillonario del petróleo. Miles y Wrigley, su socio, se hun-den cada vez más al enfrentarse directamente con Marylin. Las tácticas sucias, los engaños y una atracción innegable van en aumento en esa clásica batalla de los sexos protagonizada por Marylin y Miles.