The naked jungle. EE UU, 1954 (95 minutos). Director: Byron Haskin. Intérpretes: Charlton Heston, Eleanor Parker, William Conrad.
En el cine aventurero de los años cincuenta, Cuando ruge la marabunta destaca como una ra-reza que se entrega a un retrato de personajes turbios: el primitismo de Charlton Heston y la lu-cha interior de la elegante Eleanor Parker. Y una vez más la eterna lucha entre el hombre y la naturaleza. De una parte, un rico propietario, dueño de una plantación de cacao en plena selva suramericana (Charlton Heston, en uno de sus papeles más recordados). De otro, un devastador ejército de hormigas. En medio, una hermosa mujer que se ha casado por poderes con el latifun-dista, que cuando llega resulta ser nada menos que Eleanor Parker, mujer de impecable educa-ción que ha de enfrentarse a la brusquedad primitiva de su marido, quien le horroriza y atrae a un tiempo. Con la llegada de Eleanor comienza esta modesta pero magnífica película cuyo atractivo radica por una parte en ese exterior enemigo difuso, la marabunta, que va apareciendo de forma gradual ante el espectador devorando todo lo que encuentra a su paso. Y por otra, el componente melodramático, la explosión interior, plasmada en la tensión sexual entre el perso-naje interpretado por Charlton Heston, experto en el cultivo del cacao pero poco versado en mu-jeres, y su esposa a la que da vida una magnífica Eleonor Parker, y que deja para el recuerdo una memorable contestación cuando Heston se entera de que no es virgen –era viuda–. “Si usted supiera más de música, se daría cuenta de que un piano suena mejor cuando se ha tocado”. (El año 1954 parece ser el de las hormigas, ya que junto al filme que nos ocupa se rodó, esta vez con gigantescas hormigas, La humanidad en peligro, todo un clásico de la ciencia-ficción).
Christopher Leiningen (Charlton Heston) tras años de arduo esfuerzo ha logrado formar, en una peligrosa y salvaje selva de Sudamérica, una plantación en la que cuenta con el aprecio de todos sus trabajadores. Cuando ya ha levantado una lujosa mansión, decide casarse para tener un hijo que herede su trabajo y obra. Así, se casa por poderes en Nueva Orleáns con la bella pelirroja Joanna (Eleanor Parker). Leiningren es un hombre rudo y atractivo que esconde cualquier atisbo sensible de su personalidad. La tensión entre ellos es inmediata. A pesar de todos los esfuerzos de Joanna por integrarse en un entorno físico aparentemente opuesto a su sensibilidad, y al he-cho manifiesto de la atracción que siente sobre él, todos sus intentos se ven frustrados por el rechazo de Leiningren, que no podrá soportar fundamentalmente la circunstancia –de la que no le habían informado–, de que su esposa ya se había casado anteriormente (“siempre me gusta tener las cosas nuevas” llegará a manifestar). Esta oposición de caracteres llevará al terrateniente a tratar de disolver una unión que considera fracasada sin ni siquiera haber intentado desarro-llarla. Por ello, decidirá que Joanna regrese a su ciudad… Pero no cuenta con la amenaza de la temible marabunta, el devastador avance de millones de hormigas asesinas…