Kozijat rog. Bulgaria, 1972 (96 m.). Director: Metodi Andonov. Intérpretes: Katya Paskaleva, Anton Gorchev, Milen Penev, Todor Kolev, Kliment Denchev, Stefan Mavrodiyev, Nevena Andonova, Marin Yanev
Su director, Metodi Andonov, procedía del teatro y dedicó una pequeña parte de su corta vida al cine. Solamente llegó a rodar cuatro películas, sin embargo es el director de origen búlgaro más conocido por su última obra Cuerno de cabra. Se calcula que más de un 40% de la pobla-ción de Bulgaria vio esta película en el estreno. De festival en festival, Cuerno de cabra dio la vuelta al mundo y obtuvo premios en los festivales de cine de Chicago, Panama, Bruselas, Co-lombia y Santarem. Su brillante trayectoria comercial en su primer paso por las pantallas españo-las, inimaginable a priori en un film procedente de un país tan desconocido y exhibido en V .O., no hace más que ratificar la potencia y el atractivo de una película que, a pesar de estar si-tuada en el pasado trata de problemas eternos.
Desde finales del siglo XIV hasta finales del siglo XVIII Bulgaria fue dominada por el Imperio Otomano. Esta película, ambientada en el siglo XVII, es una historia que centra su mirada en el ambiente doloroso de siglos de campesinos dominados y mujeres ultrajadas por los turcos, rela-tada con un lenguaje simple, casi sin diálogos, un cine casi en su estado puro ya que la historia es narrada simplemente con las imágenes, actos y gestos de los protagonistas.
Ambientada en el siglo XVIII, en Bulgaria,cuando esta pertenecía al imperio Otomano. Una joven pareja vive en el campo junto a su pequeña hija. Un dia que el padre ha subido a a las montañas con su rebaño de cabras, la madre es asaltada por un grupo de turcos y es violada y asesinada en presencia de la niña, María. Cuando el padre regresa, encuentra el triste panorama y decide quemar la casa con el cadáver de su mujer. A partir de ese dia criará a su hija en las montañas educándola como si fuera un varón y la instruirá en el arte de la lucha. Nueve años después, un cuerno de cabra, afilado como un puñal, será el instrumento de la venganza: mata-rán a los asesinos de su madre uno por uno. Ante el primero de ellos, la niña, ya convertida en una joven, duda en ejecutarlo; lo hace su padre y riñe violentamente a la hija. Sigue el ritual de muertes, pero cuando María, ante un vecino, descubre el amor, se siente hastiada de la muerte. Sólo es feliz con él. Su padre lo decubre y lo asesina. Cuando María vuelve, feliz, a la casa del vecino y ve el cadáver, también incendia la casa con el vecino y ella dentro. El padre lo ve, trata de recuperar a su hija, pero ya es tarde.