La graine et le mulet. Francia, 2007 (151 m.). Director: Abdellatif Kechioche. Intérpretes: Ha-bib Boufares, Marzouk Bouraouïa, Faridah Benkhetache, Sabrina Ouazani, Hafsia Herzi, Bou-raouia Marzouk, Alice Houri, Leila D’Issernio.
Crónica coral en clave de tragicomedia sobre la vida de una familia norteafricana en el sur de Francia y la ambición del padre, en paro y sexagenario, por llevar a cabo el sueño de montar un restaurante. Una apuesta por la pausa y la sobriedad narrativa. No le hubiese venido mal una poda parcial a algunas de sus reiterativas secuencias del tramo intermedio (no al brutal clímax final, imprescindible), pero desde luego sus brotes de genio son inolvidables. Sin embargo, para otros, las intenciones de Kechiche en esta larguísima crónica multifamiliar son buenas, aunque los logros escasos: como un Berlanga sin acidez pero con fiebre. Gran Premio del Jurado en Ve-necia además de 4 César, incluido el de mejor película; además obtuvo excelentes críticas en Francia.
La trama, ampliamente coral, gira alrededor de Slimane, patriarca sesentón de una familia de origen magrebí residente en una ciudad francesa costera. Divorciado de su esposa, el hombre mantiene una relación con una mujer que tiene una hija adolescente. Tiene tres hijos: una mujer, casada y madre de familia, y dos hombres, uno joven inexperto, el otro un tarámbana que enga-ña a su mujer con toda fémina que se le pone a tiro. A una relación familiar complicada, los su-yos no acaban de aprobar que esté con otra mujer, Slimane suma la pérdida de su trabajo en el puerto. Los hijos creen que es la ocasión de que vuelva a la tierra de sus ancestros, pero Slimane ha pensado en remozar un viejo barco y convertirlo en restaurante; ello le permitiría continuar su nueva vida sentimental, y hasta podría mejorar el trato con su ex mujer, pues es una excelente cocinera, que prepara a las mil maravillas el cuscús. Las autoridades no le pondrán las cosas fáci-les.