¡Al turrón!

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alba de tormes running 01

Expresión que significa que se llega a lo bueno, a lo que realmente importa, al meollo, a la parte principal aunque en el caso del turrón sea al final de las cenas o comidas de navidad. Aunque de todas formas, como todo, ha ido cambiando con los tiempos y ahora, al menos yo, cuando llega navidad ya hemos comido turrón y polvorones porque los ves en las tiendas y no te resistes a probarlos fuera de las fechas habituales. De hecho, y en esto suelo coincidir con todo el que hablo, nos sabe mejor fuera de esas fechas ya sea antes y ya no os digo después, si un día descubres que queda una barra en el fondo de un armario de la cocina.

Pero vamos al turrón que toca en este artículo, que me voy por las ramas y más si se trata de cosas de comer dulce y es que uno es goloso a más no poder y se toca el tema de los dulces y me vengo arriba.

El caso es que este fin de semana pasado se llevaba a cabo la Carrera del turrón que organiza la diputación de Salamanca por estas fechas, en esta ocasión en el pueblo de Castellanos de Villiquera, que no sé si se ha visto en otra igual con tanta asistencia para participar en el evento. Más de mil personas, entre niños, a los que hay que sumar todos los acompañantes, con lo que el pueblo estaba `invadido´ y los voluntarios tuvieron trabajo extra para organizar sobre todo el tema del aparcamiento de vehículos en los alrededores del pueblo. Menos mal que íbamos avisados porque a todos los inscritos nos había llegado un correo avisándonos de los lugares habilitados para aparcar y que en la medida de lo posible los asistentes se organizaran para ir en grupos y así reducir el número de vehículos.

El caso es que daba gusto ver el pueblo lleno de gente y sobre todo de niños (más de 500 inscritos en todas las categorías) para disfrutar de una jornada de carreras con una climatología que hacía semanas no veíamos, sol y buena temperatura, tanto que en la tercera vuelta al circuito nos sobraba el gorro de papa Noel que llevábamos puesto para dar más ambiente aún si cabe a la carrera.

Esta vez salimos con tiempo de sobra y llegamos sin prisa para montar la carpa. Gracias a Javier Valverde porque nos dejó montarla cerca de la zona de salida y así poder `controlar´ bien a toda la chavalería que llevábamos. Bueno, lo de controlar es un decir, porque a pesar de `leerles la cartilla´ en el autobús y de nuevo a la llegada, dio un poco igual y cuando regresé de buscar un par de dorsales que nos faltaban (el mío uno de ellos aunque parezca mentira) estaban casi todos fuera del espacio donde les había dicho que debían quedarse. Pero a ver quién es el que los controlaba ese día, y si no que se lo pregunten a los padres que habían ido por su cuenta con los niños y que acababan preguntándome si yo les había visto. En fin, para ellos es un día especial y salvo que los hubiéramos atado no creo que hubiera sido posible que se quedaran quietos.

Las carreras empezaron con un poco de retraso y es que se dio un tiempo de cortesía sabedores del problema del aparcamiento y las colas que se habían formado en la entrega de dorsales. Los de los niños de la escuela de atletismo los tenía desde días antes porque me los había recogido mi hermano Andrés en las oficinas de la diputación, pero el mío por algún problema al hacer la inscripción no estaba y tuve que volver a inscribirme. Intenté no tener que recoger ninguno el día de la carrera y al final no me quedó más remedio y menos mal que como habíamos llegado con tiempo, no tuve que esperar mucho para recogerlo y así de paso pude saludar a Espe que era una de las encargadas de entregarlos.

Una vez comenzaron las pruebas el tiempo se pasó volando. Era acabar las pruebas y se veía a la mayoría de los niños con las tabletas de turrón abiertas y dando buenas cuenta de ellas a mordiscos. Entre el turrón y las entradas para navidiver tan contentos que estaban. De los nuestros, unos se lo tomaron en serio y otros no tanto, por decirlo de alguna manera, pero como era un día en el que primaba pasarlo bien y disfrutar no lo he tenido en cuenta.

Llegó la hora de los mayores y un buen número de corredores del grupo de iniciación estábamos allí. Había de todo, desde quien se estrenaba en una carrera hasta quien volvía después de todo el tiempo de pandemia en dique seco. Una foto para el recuerdo y a correr con nuestro gorro y disfrutando del ambientazo, antesala de lo que nos espera el día 26 en la San Silvestre. Carrera corta y por lo tanto rápida de las que, salvo en este caso por lo que es, no me gustan porque cuando acaba la carrera estoy todavía en fase de calentamiento y no me sirven ni como entrenamiento, solo para llevarme un buen calentón. Pero en compañía de Félix, Blas y Alberto (se quedó fuera de la foto que nos hizo Antolín Ramos) y con buen humor se hizo todavía más corta y sobre todo entretenida y divertida.

A la llegada a Alba algunos de los mayores de la escuela de atletismo habían quedado para comer juntos y Teresa, Sandra, Ana y yo nos unimos para pasar un rato agradable, que no todo va a ser correr.

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