En la ciudad de Salamanca no se habla más que de actividad física deportiva, entendido así en un ámbito deportivo profesional y de élite. Un concepto muy alejado de la realidad, cuando queremos reflejar las intenciones y necesidades de la población salmantina, dónde cada vez son más las personas que quieren mejorar su estilo de vida y bienestar. Son más de 40 gimnasios los que intentan dar cabida a esta nueva tendencia del “fitness” para la población de la ciudad y sólo algunos perfiles son aptos, física y psicológicamente, de ser usuarios activos en estos centros deportivos. Además, cada vez son más adultos, entre una franja de edad de los 40 a los 70 años, que quieren implicarse en una rutina deportiva, pero la falta de motivación e ignorancia de la utilización de estos centros les empuja a formar parte del porcentaje de población pasiva en ámbitos deportivos y saludables.
Teniendo en cuenta que Salamanca es una de las ciudades más envejecidas, según los indicadores europeos ‘Urban Audit’ actualizados en 2021 por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que mantienen a León, Zamora y Salamanca, cómo las tres ciudades españolas con una edad mediana más elevada. Salamanca se encuentra en segundo lugar, lo que nos lleva a la conclusión, de que a pesar de ser una ciudad universitaria ¿Está teniendo en cuenta a la mayor tasa de población en activo que sostiene la ciudad a nivel económico y empresarial?
La respuesta es NO. En otras ciudad emblemáticas como Madrid ya cuentan con servicios deportivos que facilitan el día a día a las personas que más empujan hacia lo alto esta economía y equilibrio del país. El perfil del que estamos hablando, son las mujeres ocupadas, entendido así, cómo las mujeres que son madres, que trabajan, que atienden su hogar y que realizan muchas otras actividades que incluyen el ocio y que las priva de una rutina coherente de entrenamiento deportivo, y no precisamente porque se nieguen a él, si no porque no tienen tiempo y priorizan otros intereses que suponen la unión familiar gracias a sus actos.
Fitness A Domicilio surge de la observación hacia este nicho dentro de un área vecinal y común. Tras la crisis económica y emocional que el Covid-19 ha dejado en la sociedad, ésta misma se muestra desconfiada, distante y desmotivada. En una zona común, los vecinos ya no se conocen entre ellos, ya no nos retroalimentamos de las pequeñas y medianas empresas que forman algunos de estos vecinos y muchas otras consecuencias que hace 10 años no observábamos.
Este proyecto ha vuelto a reunir en las zonas comunes a los vecinos y no precisamente por disputas, si no para un bien común y productivo. Las grandes zonas residenciales de Salamanca se encuentran, por lo general, alejadas de los gimnasios y sólo tienen la opción de asistir a las actividades del ayuntamiento que les corresponda y que estos siguen con la teoría de implantar horarios determinados, con clases determinadas.
Fitness A Domicilio quiere proteger este perfil de personas ocupadas que apenas tienen tiempo de preparar una mochila de entrenamiento y qué les supone un esfuerzo el tener que desplazarse y volverse a encerrar en cuatro paredes, al igual que el resto de su jornada en su establecimiento laboral. Por ello, les queremos facilitar más la vida siendo nosotros quienes nos desplazamos al domicilio y evitamos el uso del coche, que supone un ahorro de gasolina. Además, para evitar un gasto mayor, cómo contratar a un entrenador personal privado, creamos un equipo de entrenamiento de un mínimo de 6 personas con un objetivo físico común. Este entrenamiento trata de fusionar las especialidades más demandadas entre este perfil, que son ‘zumba’ y pilates.
En un principio, este verano, empezamos en las piscinas comunes, impartiendo clases dirigidas de ‘aquazumba’, y aquí fue donde consideramos que estábamos haciendo un bien social y ayudando a las personas que tenían poco tiempo, ya que salían por la terraza de la parte de atrás de sus casas, cogían su toalla y bajaban a hacer deporte dentro del agua con el resto de vecinas y dejando a sus hijos y maridos en la misma tumbona dónde colocaba su toalla. También, al realizarlo por las zonas comunes residenciales no queríamos perturbar la tranquilidad de ésta, en los horarios de otoño e invierno, y utilizamos auriculares sincronizados y con voz en directo, que emite la propia monitora, con su micrófono y una ‘playlist’ variada, que se modifica por día, con lo cual no existen coreografías predeterminadas, porque cada día son pasos nuevos.
Por último, el objetivo de este proyecto es incentivar y motivar al perfil usuario dándole una hora de aliento y recargando su energía y fuerzas para poder cumplir sus deseos y necesidades, que últimamente y con más ímpetu, se está convirtiendo en una necesidad médica y psicológica.
Atenea Camarzana, de Fitness a Domicilio






