El fútbol es una tómbola (tom, tom tómbola)

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Si algo tengo claro desde siempre es que en un partido de fútbol puede suceder cualquier cosa, que cada siete días hay un examen y que, de una jornada a otra, las cosas pueden dar un giro radical. En parte, parafraseando a aquella canción de Marisol… El fútbol es una tómbola y este fin de semana ha sido de luz y de color para los máximos representantes salmantinos.

Parece que cuando uno habla de los máximos representantes del fútbol charro olvida al Guijuelo que, aunque esta temporada ha tenido que lidiar en el pozo de la Tercera RFEF, es un club que ha dado gloria durante más de tres lustros al fútbol salmantino y la temporada que ha realizado es, simplemente para quitarse el sombrero. Por si a alguien le quedaban dudas, el pasado sábado, con el ascenso rubricado hace días, goleaba a uno de los equipos que durante toda la temporada ha pretendido hacerle sombra. Lejos de relajarse, los pupilos de Mario Sánchez, han demostrado de qué están hechos y que lo que han conseguido es fruto del trabajo y de la calidad, pero, sobre todo, de saber mantener una línea en torno a un objetivo.

Pero es que a uno se le acaban los calificativos a la hora de hablar de los chacineros, que regresan por la puerta grande al lugar de donde nunca deberían haber salido, aunque tenemos que tener claro que, cualquier categoría del fútbol es como un embudo, no pueden pasar todos a la vez y a veces tienen que esperar.

Al hilo de esto último, me hace gracia a veces escuchar a gente hablar de equipos que merecerían estar en Primera. Hablan del Oviedo y debería estar en Primera, dicen lo mismo del Sporting, del Zaragoza, de Las Palmas, del Valladolid, del Tenerife, del Málaga, del Racing, del Deportivo… y así una larga lista de equipos que han tenido algunas etapas más o menos largas en la máxima categoría del fútbol nacional. Si se cumplieran los deseos de esta gente, necesitaríamos una Primera División con cincuenta o sesenta equipos y la realidad es que solo hay sitio para veinte.

Pero bueno. Cerramos este paréntesis y vamos al turrón, a esa tómbola del fútbol que este fin de semana se ha llenado de luz y de color para un Unionistas y un Salamanca UDS que el anterior fin de semana parecían haber dicho adiós a sus objetivos tras caer en Badajoz y empatar en Langreo, respectivamente.

Ahora, Unionistas se deshizo de un rival directo, el Real Unión de Irún, y se sitúa a tres puntos del ‘play-off’ de ascenso a Segunda, con quince puntos por delante y un calendario bastante asequible. De hecho, la próxima semana se miden al colista mientras su más directo rival, el UD Logroñés, que parece haber hipotecado sus opciones a Las Gaunas, se mide nada más y nada menos que al Deportivo de La Coruña. Es decir, que, a falta de cuatro partidos para terminar la Liga, los del Reina pueden estar a un punto o dos del objetivo. Sin duda, tiempo suficiente para soñar con todo.

Por su parte, el Salamanca UDS no daba opción al Ceares y ya está a dos puntos de la salvación. ¿Qué el calendario es complicado? Pues negarlo sería como negar la evidencia, pero por qué no van a sacar lo mejor de sí. El Helmántico tiene la palabra pues en él se juegan dos de los tres partidos que restan. Imaginemos el próximo domingo un Helmántico con tres o cuatro mil espectadores llevando en volandas a María y sus chicos a la victoria ante el Palencia. Claro que el Palencia está en una gran racha, pero los números del Salamanca UDS en casa han mejorado y mucho y estamos seguros que la llamada a la afición va a ser importante. No tengo la más mínima duda que el club va a poner toda la carne en el asador para propiciar que el público sea el jugador número doce, sobre todo en el Helmántico. ¿Quién dice que el equipo no gane al Palencia y haya un desplazamiento masivo a Pontevedra? ¿Quién dice que el equipo no se juegue la salvación en el último partido ante el Compostela y el Helmántico sea el juez?

Por eso, mejor no hacer cábalas, mejor no poner puertas al campo, mejor no jugar a adivinos. Pensar en el próximo partido y disfrutar y, con lo que pase, miremos al futuro. A lo mejor ese futuro es negro, pero, por lo menos durante esta semana, soñemos con un futuro de luz y de color como este fin de semana.