El Salamanca UDS y un Helmántico a reventar: Puerta grande o enfermería

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Se acabó. Mañana, pasada la media tarde habrá finalizado la temporada para el Salamanca UDS después de disputar la vuelta de la final de la fase de ascenso a Segunda RFEF ante el Sant Andreu. Puede ser una temporada más o puede ser una gran temporada. Ello depende de un equipo que, si bien se había mostrado irregular durante casi toda la campaña, parece haberse tomado la pócima especial para plantar cara a cualquiera en los ‘play-offs’. Así eliminó al Ávila y al Astorga y, aunque en algunas fases estuvo a merced del conjunto catalán el otro día, en otras demostró que si hace lo que tiene que hacer no es inferior a su rival.

Ahora llega el momento de las especulaciones que llevan rondando el ambiente desde que se conoció el emparejamiento. “Ellos bajan físicamente al final, el Helmántico es otra cosa, no es lo mismo hierba artificial que natural,…”. Bueno. Son lecturas ‘a priori’ que, aunque pudieran darse, al final la realidad puede ser totalmente contraria.

Por eso habrá que esperar todavía 90 minutos o, quien sabe si más.

De momento lo que queda claro es que nadie se lo quiere perder. Ayer creo que se hablaba de más de 12.000 entradas vendidas o despachadas. Queda claro que la Salamanca futbolística quiere fútbol y queda claro que la iniciativa está de manos de los clubes. Si hacen las promociones correctas y aciertan en el precio y hay cierto aliciente, la gente responde. El boca a boca empieza a correr y la reacción de la gente es imparable. El Helmántico se dispone a vivir una de sus grandes tardes y, gracias al apoyo de algunos voluntarios, al final parece que no va a presentar el lamentable estado que suele tener a menudo y que no merece para nada, ni el estadio ni su afición. Los jugadores también son optimistas, al juzgar por los pulgares hacia arriba en redes sociales y sus manifestaciones (yo, la verdad es que siempre pienso que la euforia hay que dejarla para el final, pero hay que reconocer que no deja de ser una reacción humana).

Con este panorama, la fiesta está servida. Haciendo un símil taurino, para el Salamanca UDS es una tarde de esas de ‘puerta grande o enfermería’. Si logra el ascenso no quiero ni imaginarme la alegría desbordada de la plantilla, de los que forman el club y de los aficionados.

Si no lo hace… Bueno. Si no, el análisis lo dejaríamos para la próxima semana y, ojalá nos lo tengamos que comer, pero pocas dudas tengo de que sea un regreso a lo que llevamos viviendo las últimas temporadas.

Seamos optimistas, soñemos alto. Durmamos bien, desayunemos mejor, disfrutemos de lo que el club ha preparado, tengamos actitud positiva, usemos el transporte público, y volvamos a soñar para estallar de alegría. Y celebremos, aunque al día siguiente haya que volver a la rutina diaria. Los miles de aficionados que han retirado sus entradas así lo demandan. No en todos los sitios se puede conseguir esta respuesta y, si aquí se consigue, por algo será. La mayoría de Salamanca sabe que ese estadio y ese escudo tienen algo especial, algo que arrastra. Para otros es la oportunidad de pasarlo bien. Y para algunos es su vida.

Probablemente haya gente, incluso, esperando el fallo para luego vanagloriarse o hacer leña del árbol caído, pero bueno, esto también es España y también es Salamanca y cada uno es libre de opinar lo que considere oportuno.

De momento y como se suele decir, “que les quieten lo bailao”. Va a ser un domingo de los grandes, de los de antes, de afición por las calles, de colapsar el acceso al estadio, de banderas, cánticos y alegrías, de abrazos y risas. Pues eso.

Autor

Periodista y comunicador. Licenciado por la Universidad Pontificia de Salamanca.