¿Hoy qué? ¿Y mañana quién?

- en Deportes

Hace ya tres décadas, el programa de televisión Quién sabe dónde se convirtió en una auténtica revolución en la pequeña pantalla. Lo hizo cayendo unas veces más y otras menos en el morbo, pero tratando de resolver algunos casos de sucesos, que estaban sin hacerlo y que habían centrado la atención de todo el país. Una especie de puzzle en el que las piezas trataban de encajar para dar luces a casos muy oscuros. Al frente de aquel programa, Paco Lobatón se metió en todos los salones del país.

El caso aquí lo tenemos claro. El Salamanca UDS parece haber entrado, como si de un deja vú se tratara, en una nueva deriva hacia la nada que parece repetirse en las últimas temporadas. Una deriva que tras la última derrota desembocaba en el cese de María y la posterior dimisión de Ángel Lozano como director deportivo. Le acompaña Vicente García, aunque éste ya ha manifestado que él estará ahí para ayudar si Manuel Lovato y Rafa Dueñas lo necesiten. Es decir, tenemos claro el qué. No somos de los que creamos que culpabilizar a unos u otros de ningún beneficio, aunque somos conscientes de quiénes son el denominador común. Nos falta el cómo, el quién y el cuándo.

Han pasado ya seis días del cese de María y cuatro de la dimisión de Lozano y el club charro sigue sin decir ni . A lo mejor cuando estén leyendo este artículo se precipitan los acontecimientos, pero no da la impresión de que el flujo de comunicación vaya a ser muy grande, lo que da lugar a la especulación constante, aunque eso, tampoco es culpa del club. El lunes, supuestamente, el equipo vuelve al trabajo, pero aquí nadie sabe nada, por lo que todo indica que Sátur López será quien tome las riendas. Que, ¡oye!, a lo mejor Sátur López es la opción elegida por el club y están buscando el momento para hacerlo público. No sería la primera vez que se opta por una vía interina para cortar la hemorragia. Habría que verlo. Lo que parece claro es que algunos vicios del club del pasado han vuelto a emerger y que no parece que las cosas vayan a cambiar. Es más, la apuesta por gente de Salamanca y que sentían el escudo como muchos reclamaban (entre ellos yo mismo), no ha dado los frutos esperados por todos y eso llena de razón a los responsables/gestores/propietarios de la entidad. Pero si eso les llena de razón, los resultados desde que tomaron las riendas de la gestión de forma directa se la quitan totalmente. El número de entrenadores que han pasado, el descenso de varias categorías, la imagen proyectada, la falta de un proyecto concreto, el deterioro del estadio, el freno al crecimiento de la cantera, el descenso de aficionados y de patrocinadores. Son solo algunas de las cosas que hacen que la afición esté preocupada por la situación y por el futuro del club. Pero como he dicho muchas veces, no puedo tener dudas de que quienes toman las decisiones busquen lo mejor para la entidad y para lo que se supone es una inversión importante. Así lo ha manifestado su propietario, que si bien siempre ha parecido transmitir una imagen de empresario con una importante capacidad económica, también ha dejado caer públicamente su malestar por ser el único que financia el club. Creo que lo llegó a definir como poner dinero de su bolsa. El hecho de que quieran lo mejor no quiere decir que vayan a acertar. De hecho, los resultados dicen todo lo contrario y casi todos los años, por estas fechas, el Salamanca UDS empieza a estar en boca de todos, pero no por los éxitos deportivos sino por los cambios de entrenadores, por las altas, por las bajas, por los impagos, … ¿Qué hay de verdad y qué hay de mentira? Pues no lo sé, la verdad. En realidad, creo que sólo los responsables lo pueden saber.

Los aficionados también repiten conducta: “Yo no vuelvo mientras estén al frente…”, “conmigo que no cuenten”, “si Rafa Dueñas coge el equipo nunca más me haré socio”, “tienen que fichar a este o aquel”. “Este o aquel futbolista ya no valen”, “en tal o cual local están todas las noches”, “hay que hacer limpia”, … Estas y algunas frases son trending topic en la afición blanquinegra, ya sea en redes sociales, en medios afines (si es que queda alguno) o en el bar. Hay otros que se resignan y utilizan otro tipo de frases: “Ellos son los dueños y harán lo que quiera”, “nosotros no podemos hacer nada”, “es el momento de apoyar y demostrar que somos verdaderos aficionados”, “yo seguiré yendo, qué le vamos a hacer”. Y así, otra larga lista de frases.

El caso es que tras cuatro temporadas a la deriva nos hemos metido en una quinta militando en una categoría ‘cuasi’ regional (bueno, en realidad es regional en todo menos en el hecho de que en vez de depender en su organización de la FCYLF depende de la RFEF, pero nada más. Es regional a todos los efectos) y ‘cuasi’ amateur en la que el Salamanca UDS se presentaba como el rival a batir y vaya si ha sido batido, a pesar de ser prácticamente (y sin el prácticamente afirmaría) el único equipo profesional de la categoría.

El objetivo del ascenso como primero, que debía ser su gran aspiración está muy, muy complicado, y eso que no hemos llegado ni al meridiano de la competición. Incluso el objetivo del ‘play-off’ se puede complicar en caso de que llegue algún resultado adverso los próximos partidos. Los cambios en la plantilla parece que van a producirse o están produciéndose y la tensión a todos los niveles es supina.

Ante esto, todos estamos preocupados por lo que pasa, pero expectantes por quién será el próximo. El próximo entrenador, el que mañana tome las riendas, el próximo fichaje, la próxima baja, el próximo director deportivo, …