Hace ahora algo más de siete años cuando me presentaba con mi primo en el Alfonso San Casto en una tarde de un verano que empezaba a decir adiós. Lo cierto es que la puesta en escena de lo que vimos fue de lo más deslumbrante. El coqueto estadio tormesino vestía la mejor de sus galas, si bien en esta ocasión el negro desbancaba al habitual rojo de la grada santamartina donde tantos partidos del primer equipo rojiblanco cubrí como periodista. En esa ocasión tuve que ver el choque a pie de campo. La grada estaba repleta y mi primo y yo nos tuvimos que situar allí junto a mucha más gente. Los años hacen que ya no tenga la memoria de antaño, pero si tengo que destacar algo de aquel partido es el de un ambiente festivo, de una mezcla de gente con ganas de pasárselo bien con otros expectantes por lo que iban a ver y por un grupo de nostálgicos de la Unión Deportiva Salamanca. Pero, sobre todo, mucha gente joven y mucha gente que acudía a ver qué era aquello de Unionistas, el equipo que, durante un año, había ido realizando un importante trabajo de marketing para darse a conocer entre la afición charra. Era el primer partido del conjunto que, tras su victoria del pasado domingo ante el Tudelano, lidera el Grupo I de la Primera RFEF, es decir y aunque queda mucha tela por cortar, ahora mismo el primer candidato para ascender a Segunda División. Es importante mirarlo con perspectiva para valorar lo que han conseguido en estos siete años.
Recuerdo el entusiasmo de un joven Astu, con el que había mantenido contacto telefónico cuando, junto a Norber, entrenaba en la base del Santa Marta. Y recuerdo a una plantilla con muchos jugadores salmantinos conocidos por sus temporadas en Regional, un cóctel que invitaba a pensar que su paso al menos por la Provincial iba a ser efímero.
Un día, alguien de fútbol, me comentó que llegar a Segunda B era, hasta cierto punto, bastante sencillo. Bastaba con fichar jugadores de Regional para la Provincial, de Tercera para Regional y de Segunda B para Tercera. A partir de ahí, tener suerte en los play-off y plantarse en lo que antes era la categoría de Bronce del fútbol nacional, esa donde la Unión Deportiva Salamanca cerró su anterior etapa en 2013. Siempre he compartido esta teoría, pues, además, la he visto en equipos como el Guijuelo, el propio Unionistas y el Salamanca UDS.
De esta forma, Unionistas se plantó en Segunda B en 2018 manteniendo una pugna por la hegemonía del fútbol charro con el Salamanca UDS que, en esas temporadas tenía la denominación de Salmantino. Parecían vasos comunicantes que se retroalimentaban con los éxitos del máximo rival.
En Segunda B, tras vivir un bache hace dos temporadas y ver cómo la pandemia obligaba a dar por cerrada la competición cuando Unionistas vivía sus peores momentos deportivos, el conjunto charro se ha consolidado en la tercera categoría del fútbol nacional. El año pasado se aferraba a la Primera RFEF y, este año, con un comienzo espectacular, es líder en solitario de su grupo.
Negar el éxito del conjunto salmantino sería negar una evidencia. Negar que para llegar hasta ahí han hecho muchísimas cosas bien, sería de necios. Hacen muchísimas cosas bien y no están donde están ni por arte de ‘birlibirloque’ ni por suerte ni por casualidad. Lo hacen porque hay mucho trabajo detrás, con algunos errores, pero con muchos aciertos, un acierto que llega acompañado por un entusiasmo contagioso.
Y en ese camino no sólo van como un tiro en lo deportivo, sino que han superado (según el club) los 3.000 socios y juegan en un estadio municipal para casi 5.000 espectadores que empieza a ejercer un efecto a favor que también se traduce en puntos.
Pero antes de aquel partido y antes del que supuso el debut oficial en Carbajosa y donde también estuvimos presentes, los responsables del club dispusieron un año para poner al club en escena con una campaña casi ‘puerta por puerta’. Durante ese año consiguieron que muchos medios de comunicación de la ciudad les abrieran las puertas. Medios que no sólo le dieron cabida, sino que se afiliaron de manera incondicional a su causa, tanto los medios como sus periodistas deportivos que durante estos años se han convertido en altavoces de casi cualquier cosa relacionada con el club.
Pero, además, consiguieron fidelizar a sus socios, que realizaban movimientos en masa. Movimientos en redes, movimientos en cuanto a acción social y movimiento en cuanto a animación tanto en casa como fuera.
De esta forma, y apelando al espíritu romántico del ‘fútbol popular’, de enarbolar la bandera de algunas causas sociales y de un ambiente en el campo donde iban todos a una e, incluso, realizaban desplazamientos en un número importante, ha hecho que un grupo importante de aficionados jóvenes se hayan identificado con el club. También a nivel nacional han contado con el apoyo de ciertos periodistas que han utilizado sus medios para apoyar el proyecto y, de paso, poner zancadillas a otros proyectos que podían hacer sombra a la entidad.
Unionistas ha sabido transmitir esa imagen de unidad, de frescura, de ilusión, que les está haciendo crecer socialmente. Si cuentan con un grupo importante de gente joven que, probablemente, por edad, poco o nada puedan recordar de la UDS, hay otro grupo de socios que se han fidelizado precisamente por todo lo contrario, por el recuerdo de la UDS, considerando que ha llegado el momento de encabezar un nuevo club con aires nuevos y con otra forma de gestionar, en la que dicen tener una participación directa.
Perdónenme si no hago afirmaciones absolutas, pero hay puntos que desconozco y que prefiero no tocar, igual que intento no tocar temas internos del Salamanca UDS a pesar de haber estado dentro durante varias temporadas. Ahora, desde la tranquilidad, me puedo permitir analizar de la forma más objetiva posible ambos proyectos. A mis espaldas he conocido y he sufrido la relación entre ambos clubes y les puedo asegurar que no ha sido plato de buen gusto. Aciertos de unos y de otros y errores de unos y de otros, pero dolor de ver cómo gente que ha compartido la misma grada durante años y que se ha envuelto en la misma bandera y lucido el mismo escudo se enfrasca en un enfrentamiento y en una rivalidad que yo jamás entenderé o sólo la entenderé si es dentro de formas correctas y educadas. A nivel personal agradezco que este año no haya derbis por la razón que acabo de mencionar.
Tampoco quiero entrar en detalles, tiempo tendremos. Pienso que Salamanca necesita un debate abierto sobre el fútbol y sobre la Unión Deportiva Salamanca. Creo que no lo ha habido y que la ciudad lo merece. Desde el respeto. Entiendo a unos cuando dicen que les duele que alguien utilice el nombre y el escudo de la UDS, pero también entiendo a los otros cuando dicen mantener las sensaciones de la anterior etapa de la entidad. A lo mejor ese debate lo hagamos en un futuro en este medio. A lo mejor lo vayamos haciendo en pequeñas píldoras. De momento, seguiremos analizando la situación con la libertad que nos dan nuestros editores y desde la perspectiva que consideramos más ecuánime aunque algunos no la compartan. No vamos a tener siempre la razón.
Por eso, aunque lo deportivo, cuando Mori o el nuevo director deportivo demuestran que saben tocar la tecla para que el equipo vaya como un tiro, cuando los que llegan casi hacen olvidar a los que se han ido, es cuando aprovecho para mirar hacia atrás y ver que ese trabajo en la sombra, del marketing, de los voluntarios, de los directivos, está sustentando un éxito que debemos valorar en su justa medida y que ha conseguido el apoyo también de muchas empresas. Hace unos artículos hablábamos de ‘impuesto’, hoy nos toca tragarnos nuestras palabras y reconocer el acierto de saber adaptarse también a las necesidades de esas empresas para establecer una simbiosis que puede tener un recorrido mucho más largo.
La tienda o las promociones que están realizando este año para que la gente acuda al Reina Sofía son sólo algunos de los ejemplos de que detrás del éxito deportivo existen otros factores que permiten que el proyecto se sustenga y, al menos hasta la fecha, crezca a todos los niveles.
Para que no haya dudas queremos aclarar que este contenido NO está patrocinado por Unionistas de Salamanca. A ver si tenemos suerte en el futuro.