Trucos y consejos para que el repaso navideño de los niños no sea un castigo

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Las navidades son una época perfecta para reunirse en familia, disfrutar del tiempo libre y pasarlo bien comiendo, bebiendo y viviendo nuevas experiencias. Son también un pequeño periodo de vacaciones en el que todos los estudiantes pueden relajarse y desconectar un poco tras un primer trimestre que suele ser especialmente complicado por suponer la vuelta de las vacaciones de verano.

El problema de esta desconexión es que, si es total, luego hace que volver a las clases sea un verdadero desafío. Por eso, tanto profesores como profesionales en materia de educación recomiendan llevar a cabo ciertas rutinas de repaso, o incluso acudir a clases de refuerzo, cuando llega esta época. Algunos incluso mandan deberes navideños, aunque otros suelen dejar esta pelota en el tejado de las familias.

¿Cómo repasar en navidades sin que sea un sufrimiento?

Claro está, esto también trae consigo otro problema. Siendo un periodo vacacional, los jóvenes tienen la cabeza en todas partes menos en los estudios, y lo último que quieren es verse sometidos a la obligación de plantar cara a los deberes y a estudiar. Es algo complicado, porque hay que buscar la forma de hacer que el repaso navideño no se convierta en una especie de castigo o, al menos, intentar que resulte lo más llevadero posible.

Los profesores particulares pueden ser un muy buen truco para esto, sobre todo los que dan las clases online. Si buscas un buen profesional para recibir apoyo escolar en Salamanca, por ejemplo, tienes rápido acceso a un sinfín de estos docentes online gracias a webs como Superprof.es. Aunque, para que el repaso de estudios en Navidad realmente sea algo fácil de asimilar, incluso entretenido, estos docentes tienen que estar preparados para ello.

Muchos lo están, y saben cómo enfocar sus clases de apoyo para que sean lo más amenas y divertidas posibles. Proponen juegos, proponen actividades diferentes o, simplemente, formas distintas de dar las clases para animar a los estudiantes a participar más, a tomárselo incluso como un desafío en el que dar lo mejor de sí. Puede parecer una tontería, pero es un mecanismo bastante efectivo y que hace que el tiempo de las clases pase más rápido, pero sin renunciar a la calidad de la enseñanza.

Dicho esto, hay otras técnicas que se pueden llevar a cabo en casa, sin necesidad de recurrir a terceros, y que van bastante bien. Vamos a ver aquí algunas de las mejores y más recomendadas.

Gamificación

Convertir la enseñanza en un juego es la mejor forma de enmascarar que se trata de una actividad con la que aprender, que es algo relacionado con la escuela o el instituto. Existen muchas formas de gamificar este repaso navideño. Hay desde plataformas online con juegos que repasan toda la teoría, convirtiendo la memoria o los problemas en minijuegos que plantean desafíos de memoria, reflejos o agilidad, hasta apps para el móvil con las que responder a pequeños cuestionarios y sumar puntos.

La clave está en aplicar las mecánicas de recompensa propias de los juegos al estudio y al repaso. Convertir la realización de actividades en algo que proporcione puntos para conseguir un premio, o incluso establecer pequeñas competiciones con otros compañeros de clase, de forma que haya cierto «pique sano» que les incentive a aprender, a recordar y a superarse a sí mismos.

Trucos mnemotécnicos

Memorizar puede resultar de lo más tedioso, sobre todo pudiendo disfrutar de un buen turrón o de salir a la calle con amigos en plenas navidades. Afortunadamente, existen formas de conseguir memorizar esa teoría o esos conceptos que tanto se atragantan gracias a las reglas mnemotécnicas. Algo tan simple como convertir una lección o fragmento de historia en un villancico o canción hace que hasta resulte divertido.

También se pueden plantear juegos de cartas en los que formar parejas con los conceptos y sus definiciones, o hasta montar historias propias con las que resulte más fácil recordar qué significa cada cosa. Te sorprendería lo que puede dar de sí convertir una lección de historia en un cuento para dormir, o en un relato que parezca de ciencia ficción.

Reducir y repartir el tiempo

Aunque estas dos técnicas anteriores pueden alternarse o incluso ir de la mano, este tercer punto que vamos a dar es indispensable. Intenta reducir y repartir el tiempo de las sesiones de repaso para que sean más llevaderas. Puede resultar tentador agruparlo todo en una mañana, pero eso no hará más que alargar la «agonía» y hacer que ese día se quiera evitar por todos los medios.

Lo mejor es intentar que sean, a lo sumo, dos horas de lunes a viernes, con un descanso de media hora de por medio. Así, se reparte la tarea y no se concentra demasiado, dejando gran parte del día libre para hacer lo que apetezca. Además, ayuda a mantener ese hábito de constancia necesario para la vuelta a las clases tras las navidades.

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