Arde

- en Firmas

Arde de rabia por los discursos perniciosos, sesgados, incoherentes, homófobos, machistas, racistas, infundados y llenos de falsedades.

Arde el campo por no cuidarlo en el presente y en el pasado en un acto de prevenir lo que no tiene que pasar para que el aire que respiramos no se intoxique y se vuelva intratable.

Arde el monte por negligencias individuales por no respetar lo que es de todo el mundo y perder la conciencia del cuidado.

Arde el verde de los bosques por negligencias colectivas de quienes han sido elegidos para gestionar y organizar, ocultando que no tienen las capacidades necesarias para llevarlo a cabo y que se vuelven sordos, de repente, y no escuchan a aquellos que saben y/o les eligieron para que mejoraran las cosas.

Arden en fogatas virtuales las figuras de las brujas actuales por no callarse ante las injusticias que sufrimos las mujeres por pedir, con energía y fuerza, lo que nos corresponde por derecho.

Arde la humanidad al mirar hacia otro lado, al comprar discursos vacíos, pero caldean el ambiente por considerar que hay quienes tienen más derechos que otras personas por haber nacido donde han nacido, olvidando parte de la historia que debería estar presente para no cometer los mismos errores y dejarse engañar por lobos ocultos bajo la piel de cordero.

Arde.

Ardemos.

Pero seguimos confiando (o siguen confiando) en quienes han provocado todos los incendios que nos hacen ser menos personas.

 

El negro estiliza, dicen, pero no estiliza nuestro entorno, el campo, los bosques, los montes…

El negro, como la oscuridad, nos hace no ver más allá de nuestras narices y nos convierte en seres oscuros y faltos de alma y corazón.

 

Recomendación musical: “Hijos de un mismo Dios” interpretada por Macaco

Recomendación literaria: “Estamos todas bien” de Ana Peyas